miércoles, 26 de noviembre de 2008

LATENCIAS EXPOSICIÓN PERSONAL DEL FOTÓGRAFO RAMÓN RAMOS

Alianza Francesa de Santiago de Cuba
Desde el 5 de diciembre de 2008 hasta 5 de enero de 2009


Ramón Ramos Salazar (Santiago de Cuba 1969) trabaja y vive en Santiago de Cuba, se desempeña como realizador audiovisual, fotógrafo y diseñador gráfico de formación autodidacta. Es el editor de los documentales Memorias de Lucia (2003), Mujer que espera (2005), Un hombre con éxito (2006), entre otros.
“Latencias” es su primera exposición personal, donde combina el videoarte, la fotografía y el performance, en ella el discurso versa sobre la luz y las sombras en la nocturnidad de la ciudad.

“Le explico, esta exposición … es un retrato de Santiago de noche si así se quiere, abordada de manera muy onírica, lúdica y propia de mi subjetividad. Se utilizan registros de varios segundos de exposición, en planos fijos y haciendo barridos de objetos y vehículos en movimiento. Los videoartes y las fotos son presentados en conjunto con un performance que sustrae al espectador del ambiente típico de una exposición. Entra, mira, piensa y jódanse..."


La aventura de la luz
Palabras de presentación del escritor Pedro López Cerviño

La obra de Ramón Ramos Salazar ( Santiago de Cuba 1969) está signada por la búsqueda y la experimentación. Rompe usualmente los estereotipos comerciales y arremete contra la banalidad y el kicht tan de moda en estos tiempos en los que vender suele ser un oficio atractivo.

Pero Ramón navega por otras aguas; así ha sido en su obra documentalística –en la que tan buen binomio hizo con Carlos Barba- en los spots, los videoartes y en la fotografía, de la que ahora nos presenta un buen dossier.

Ya nos había sorprendido en el pasado Salón de fotografía Imagen de la Ciudad en los que acaparó premios con sus novedosas propuestas. Así fue con la aventura de la imagen y el sonido que emprendió junto a Aquiles Jorge, guitarrista concertista, en lo que hasta ahora es, al menos en nuestros lares, un proyecto inédito, y luego arremete junto al artista plástico Denis Gallardo, una tormenta de videoartes sobre lienzos, donde se pierden los límites de estas artes.

Fotografiar el herrumbre del sumergido Colón de la flota de Cervera, los ángeles que custodian la vieja ciudad en la cima de la catedral, la mariposa rara a punto de morir de vieja, las semióticas desconocidas del tránsito o el niño serrano tras el diario de papel, no han agotado las perspectivas de su constante adivinar lo que se esconde detrás de lo inasible.

Para Ramón lo importante es hurgar en los entre tejidos de lo descocido, palpar las extrañeces de la luz cualquiera que sea su composición temporal o permanente. Y mostrar, en toda su plenitud, el acertijo de lo imposible, el cuchillo de doble filo de la córnea del artista. Una poética de los pequeños fuegos de las luces nocturnas de Santiago.

Abrir los portones de la imagen desde las aristas más insospechadas: ese es su oficio. Puede gustar o disgustar alguno de sus presupuestos estéticos, podremos estar de acuerdo o no con alguna foto de esta exposición. Pero jamás podrá decirse que no han ladrado los perros a su paso. Pues existe como el Quijote, un Alonso Quijano sin Sanchos que le amordacen los sueños.

A esta exposición hay que entrar dispuestos a viajar a la velocidad de la luz, disponerse a escuchar el sonido de la luz, pues es lo que Ramón, quien convierte a motoristas y camiones en seres galácticos, de otra dimensión, propone para el ojo que la mire.

La ciudad es otra y es la misma, re-descubierta, re-inventada, re-conocida. Es como ver con los ojos entrecerrados las luces de la noche.

Ramón invita a esta aventura sugerente y única.