jueves, 23 de abril de 2009

Diálogo en círculo con el team Brainstorm

Diálogo en círculo con el team Brainstorm
Preludio de una tormenta

Por Rafael Grillo

“No estoy esperando llamada alguna para publicar esta entrevista”, les digo para romper el hielo. En el aire capto todavía un poco de escepticismo. Nos hemos sentado formando una circunferencia, aunque sin mesa redonda por medio. Completo la broma con esta aclaración: “No estarán en la primera plana sino en la tercera, que es el espacio del periódico que dedicamos a las entrevistas”. Y enseguida comienzo el “interrogatorio” al cuarteto de involucrados en la ejecución de Brainstorm, un cortometraje de ficción en competencia dentro del Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás.

Monte Rouge, el primero de los cortos de Producciones Sex Machine generó mucha polémica. Ahora con Brainstorm, que ya es el sexto, está ocurriendo lo mismo… ¿Qué piensa de esto su director y guionista Eduardo del Llano?

Si Monte Rouge y Brainstorm son los que mayor interés han despertado, creo que eso está relacionado con la magia, ese misterio que determina qué logra el éxito y qué no. Nuestra intención es filmar hasta completar un Decálogo, siempre a partir de cuentos míos en que las tribulaciones del personaje Nicanor —una caracterización del cubano de a pie—, sirven para que toquemos aristas difíciles de nuestra sociedad. Pero no buscábamos ahora provocar nada en especial; simplemente, es una decisión de equipo el elegir cuál es el tema y la historia que vamos a realizar en ese momento. Si algo resalta en Brainstorm es que tiene uno de los elencos más impresionantes del cine cubano, pero siempre nos hemos esforzado por alcanzar la misma calidad técnica.

Luis Alberto (García), eres una de las caras más reconocidas del cine cubano hecho desde la industria, pero en los últimos años tu presencia también ha apoyado frecuentemente realizaciones en el cine alternativo. A Gibara vienes ahora por primera vez, ¿esto significa que has entroncado tu carrera con la filosofía del Cine Pobre?

Sex Machine comenzó haciendo cine indigente, ni siquiera cine pobre. Por eso estamos aquí, porque las características de nuestros cortometrajes son las mismas que signan a las otras producciones que vienen a este Festival. Si antes no había estado en Cine Pobre fue por razones de trabajo. Pero creo que seguiremos participando dentro de esta oleada del cine alternativo con pocos recursos, y es muy gratificante para nosotros que sea este Festival el que ofrezca espacio para exhibir y competir con Brainstorm, algo que antes había pasado con Intermezzo y Homo Sapiens, como parte de la Muestra Informativa. Es muy necesario que exista un Festival como este, que da la oportunidad para que sea visto todo ese cine joven al que la gente solo accede pasándoselo por memorias flash…

Ayer se hablaba aquí sobre la piratería y algunos planteaban que era muy dañina. Sin embargo, Brainstorm le debe a esa vía underground la posibilidad de ser un suceso. ¿Qué piensan ustedes de este tema?

Luis Alberto: Fifty-fifty… El que tiene los recursos para acceder a las películas y se apropia de ellas de forma ilegal es un descarado. Pero la gran mayoría no tiene esas posibilidades económicas, y hasta tanto no bajen los precios, si esa es la única vía, pues entonces que ¡viva la piratería! Yo soy el pirata No. 1, de otro modo no podría ver todas las películas que quiero.
Eduardo del Llano: Con lo que no estoy de acuerdo es con la piratería del extranjero, que se apodera de las películas, te la cuelgan en Internet, le hacen copias y la venden en tiendas, como si te estuvieran haciendo un gran favor y ni siquiera te han pedido permiso… Pero yo también soy un pirata de marca mayor, y la de aquí adentro no me molesta si esa es la única manera de que circulen los cortos nuestros y se vean.

De vuelta a Brainstorm… No pudieron venir el Pichi (Jorge Perugorría) y Néstor Jiménez, pero sí tengo delante a otros dos magníficos actores que intervienen en el corto. La colaboración de Alberto Pujol y Adria Santana es un espaldarazo para esta producción y para el movimiento en general de este cine independiente y pobre. Dime, Albertico, ¿por qué te enganchaste en la “tormenta de ideas”?

Me involucré no porque tuviera la percepción de estar en una nómina de lujo, sino porque me parecía un hecho artístico importante y en el cual me gustaba participar. Los artistas somos seres pensantes, y cuando estamos frente a una propuesta cuestionadora de la realidad que uno vive, y que te permite decir las cosas de manera inteligente, debemos sentirnos convocados a formar parte de eso. No tendría por qué ser necesariamente en un proyecto de tipo alternativo, si apareciera algo así desde la otra parte, lo haríamos también.

Y en tu caso Adria, ¿cómo llegaste a la reunión de prensa que relata Brainstorm?

Fue un gran privilegio trabajar en este proyecto, por el valor en sí de la propuesta, por el profesionalismo y la calidad de todos los que intervinieron en ella, y porque fue un trabajo creativo en el que Eduardo del Llano nos permitió a todos hacer aportes a partir de su guión. También porque nos divertimos mucho, aunque sin perder el sentido de la responsabilidad con el significado de lo que estábamos haciendo desde nuestra condición de gente que amamos este país.
Son las 4 y 20 minutos de la tarde y Brainstorm está a punto de ser exhibida en la pantalla del Jiba. Luego, a las 9 de la noche, pasará ante la vista de todo Gibara en una presentación pública en la Plaza Da Silva. El tiempo para conversar ya se nos agota y les pido unas últimas palabras antes de romper el círculo:

¿Cómo definiría brevemente la película cada uno de ustedes?

Eduardo del Llano: Brainstorm no representa una situación exclusiva de la prensa, sino que alude también a otros contextos en donde lo que se producen son “simulacros de debate”.

Luis Alberto García: Los cubanos se merecen una mejor prensa.

Adria Santana: En Brainstorm se refleja cómo la manipulación en los medios no es algo que ocurre solo en el exterior.

Alberto Pujol: La película es un llamado de atención sobre el peligro de vivir de espaldas a la realidad y sobre la necesidad de respetar la inteligencia de los demás y su capacidad de valorar las cosas.

Fuente: El caimán barbudo