sábado, 4 de abril de 2009

Oldmovile, muestra fotográfica personal de Ramón Ramos

"Transcurren los años 50, período de postguerra y la humanidad resurge con aires esperanzadores. Tiempo de cosecha de avances tecnológicos y científicos que tuvieron su motor impulsor en la contienda bélica. La industria automotriz no es una excepción, los autos cada vez más potentes y veloces, desarrollan competencias vertiginosas en el campo tecnológico. La cibernética y cosmonáutica dan sus primeros pasos a ritmos desbordantes que inducen a pronósticos de un futuro colmado de tecnologías aeroespaciales de índole doméstico en un lapso no mayor de 50 años.

Los diseñadores de autos, se hacen ecos de tales expectativas futuristas y le imprimen a sus modelos líneas estilizadas que los asemejan más que autos rodantes, a autos volantes. Colas y luces de stops que recuerdan a las toberas de cohetes expeliendo llamas, curvas aerodinámicas dictadas más por el diseño estilizado que por las leyes de la física, frentes que simulan a criaturas de afilados dientes capaces de engullírselo todo, y como golpe de gracia, una figura sobre el capot que pudiera ser emblemática o no de la marca: un ave que emprende vuelo, un ángel, un astronauta en veloz partida, un indio rebelde, un avión a reacción.

Estas figuras, más que adornar, funcionaban como una especie de resguardo esperanzador, estandarte del subconsciente, o ídolo protector de alguna suerte de religión futurista, pero la mayoría de las veces representaba la guía para un escape a un futuro que se vislumbraba mejor, lejos de las guerras, de los miedos y calamidades sociales y de las continuas cacerías de brujas de las que nadie estaba excluido sin importar ser o no comunista.

Los 50 años pasaron y los autos nunca volaron. Lejos de lo esperado, el futuro llegó de manera apocalíptica donde todos los sellos son rotos de un solo golpe y los ángeles resuenan al unísono todas las trompetas con sonidos que nadie parece escuchar..

Mientras tanto, aquellos autos aun circulan por nuestra ciudad, como recordatorios rodantes a la esperanza perdida de un tiempo pasado. Como obras de arte en el museo postmoderno de nuestras calles, deambulan convertidas en reliquias adoradas en los templos de la necesidad. Desde allí nos reclaman que su futuro hubiera sido mejor si hubiéramos querido, si la necedad no hubiera invadido nuestras mentes y el egoísmo nuestros corazones. Ahora transitan silenciosamente a nuestros ojos como si su ruido ensordecedor y negro humo pasara desapercibido. Ellos tuvieron sus sueños, de ellos nos queda el olvido".

Ramón Ramos Salazar
Santiago de Cuba, abril de 2009.


Exposición: Oldmovile, muestra fotográfica personal de Ramón Ramos
Biblioteca Elvira Cape
Santiago de Cuba
Abril 11, 5:00 PM














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