jueves, 2 de abril de 2009

Silencio... se estrena Ciudad en rojo

A partir del 2 de abril en el circuito nacional de estreno cubano.

Por Carlos Barba

Fui de los primeros en leer el argumento de Ciudad en rojo, antes Rojo Vivo. Rebeca Chávez, tres años años atrás me leyó de viva voz, en un hotel de la calle Enramadas, aquella primera lectura que había conformado junto a Xenia Rivery. Me propuso desde ese día formar parte del proyecto del cual comenzaríamos a trabajar de inmediato. A partir de ahí Rebeca visitaría Santiago de Cuba con mucha frecuencia, a medida que el guión iba tomando cuerpo en La Habana. Un paso importante fue visitar a la familia de José Soler Puig: su viuda Chila y su hija Cathy, se mostraron muy contentas con la idea de llevar al cine la novela Bertillón 166 con la que Soler Puig había obtenido el premio, en esa categoría, del primer concurso Casa de las Américas, en 1960.

Desde el principio a la directora le quedaba muy claro que la ciudad de Santiago de Cuba se convertiría en protagonista de un filme que no tiene personajes centrales de manera abierta, pero por razones de producción y economía de recursos, Santiago se redujo a dos semanas de rodaje; entonces Rebeca estuvo convencida que a la hora de armar la película tendría que reflejar una geografía muy particular, lo que ella definió como la realización de un cuidadoso bordado. Esto quería decir que perfectamente podíamos ver caminar a un actor por alguna calle de Centro Habana y al doblar la esquina de Muralla y Compostela ya verse, cual acto cinematográfico, en la emblemática calle Padre Pico.

Algunos recuerdos como asistente de dirección:

Los preparativos en Santiago / las visitas y recorrido del equipo técnico
buscando locaciones / se le puso al barquito del cayo el nombre de Chila / la etapa de prefilmación / búsqueda de emblemáticos actores del teatro santiaguero para
pequeñas presencias durante el filme (Dagoberto Gaínza, Ana Gloria Buduén,
María Teresa García, María Antonia Fong, entre otros ), a la actriz Fátima Patterson
Rebeca siempre la visualizó en el personaje de la madre de Bebo / el primer día de
rodaje y la salida de madrugada desde el Motel Versalles / las largas horas de
maquillaje y vestuario en el Ateneo Cultural de Santiago de Cuba / la
colaboración de la escuela de Cadetes, la policía santiaguera, la
dirección de cultura, otras instituciones y familias / los trabajos de decorado en calle Enramadas y cayo Granma / mi experiencia como extra en una escena con Albertico Pujol en una imprenta improvisada y clandestina / la casa de un pintor que no se pudo utilizar pero al final encontramos un viejo hotel en ruinas ideal para el espíritu de aquella secuencia / los extras y figurantes santiagueros con mucha disciplina / las mujeres de la manifestación, increíbles y todas en trance cuando se escuchó el ¡Acción! primero en Enramadas y después en el atrio de la Catedral de Santiago / el brindis luego de la escena final en un parque cerca de la calle Padre Pico.


Carlos Barba junto a los actores Maria Teresa García y Albertico Pujol durante el rodaje de Ciudad en rojo



LA JORNADA. ESPECTACULOS

El reto fue zafarse del peso literario de Bertillón 166, destaca la directora Rebeca Chávez.

“Ciudad en rojo no es una cinta histórica, es un drama humano”
Quiero que el filme se reconozca porque es bueno para alguien, no porque lo hizo una mujer.

Me sorprende cuando la gente habla de la Revolución como una gripe que le dio, dice.

El asistente Carlos Barba y la directora Rebeca Chávez en El cobre, Santiago de Cuba. Foto Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos


Rosa Miriam Elizalde/ Juventud rebelde
Especial para La Jornada, México
30 de marzo de 2009

“Siempre me sorprende cuando la gente habla de la Revolución como una gripe que le dio: la Revolución está pasando todavía, y tiene que seguir pasando con el sello de cada momento. Y uno no puede quedarse en la parte externa, la de convertir el arte, el cine, o lo que sea, en un auxiliar de la propaganda”, asegura en entrevista la cubana Rebeca Chávez, realizadora de Ciudad en rojo, largometraje de ficción que se estrenó el martes pasado en Cuba como parte del 50 aniversario del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y que narra 24 horas en Santiago de Cuba, durante la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista.

El argumento del filme, coproducido por el Instituto Cubano Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), Venezuela y el Programa Ibermedia, es una recreación de la novela de José Soler Puig, Bertillón 166 (premio Casa de las Américas y texto obligado en todas las cátedras de literatura cubana).

“Al acudir a una novela como ésta, cuyo escenario es un momento de una ciudad, de un grupo de gente, de la vida de Soler Puig y de la mía, donde están involucrados sentimientos y percepciones diferentes, la gran pregunta que me hacía era: ¿volver a tocar un tema histórico en el cine? Terminé respondiéndome: No, este no es un tema histórico. Bertillón 166 expresa un problema humano como cualquier otro que se enmarca en una época. ¿Por qué nadie dice que El Padrino es un drama ‘histórico’?

“Cuando me enfrenté con esas preguntas, también cargada de prejuicios, quería llegar a la esencia del particular conflicto humano que aborda el escritor de la novela”, externa Rebeca Chávez, quien junto con Sara Gómez (en 1977), son las únicas mujeres cubanas en realizar largometrajes de ficción.

Rebeca Chávez, con una reconocida obra en la cinematografía documental nacional e internacional es, además, una protagonista de excepción en la historia, ya que nació en Santiago de Cuba y siendo todavía una niña se involucró en las acciones clandestinas del Movimiento 26 de Julio. De ahí le viene a esta película esa mirada intensa, sin sentimentalismos y sin concesiones al morbo, a una ciudad indudablemente amada por lo que se ve en cada plano.

–¿Qué ventajas y desventajas tiene hacer cine a partir de una novela?– se cuestiona a la cineasta.

–El reto es zafarse del peso literario y hacer la traslación a un lenguaje cinematográfico. José Soler Puig escribió esta novela conviviendo con la situación de Santiago de Cuba de finales de la década de los 50, sintiendo las emociones de los personajes y leyendo casi diariamente la sección de juzgados del periódico Diario de Cuba, donde aparecían las listas de las personas fallecidas. Como causa de la muerte escribían Bertillón 166, que significa homicidio por arma de fuego. Eso le confirió una carga de intensidad a la novela, de la cual me agarré. Quería que esa atmósfera estuviera en la película, con clara conciencia de que tenía que hacer conciliar dos procesos artísticos diferentes.

–¿Cuáles son las claves secretas que utilizó para lograr esa síntesis?

–Te las podría resumir en tres objetivos, más que claves secretas: no contar la ideología, sino vivir la ideología de los personajes, cualquiera que esta fuera; que tuviera un comienzo impactante y concluyera la película sin terminar la historia, y finalmente, no confundir el desarrollo dramático y la construcción de los personajes con la información.

–¿Por qué la violencia tiene aquí tintes tan sobrecogedores?
–Porque queríamos presentar una reflexión sobre la violencia desde el punto de vista de aquellos que no tienen una vocación por la violencia, de gente que era empujada a ella y, por tanto, ese acto quedaba para siempre como una mancha o un vacío en la memoria de estas personas. Eso crea una tensión emocional muy fuerte. Aun cuando al final se triunfe sobre aquel para quien el terror es un gozo y un ejercicio de poder, permanecerá un sabor amargo en quienes no tuvieron otro recurso que ejercerla.

–Aunque filmó dos cuentos, su obra anterior es principalmente documentalista. ¿Cuánto hay del género documental en este largometraje de ficción?

–Esta película tiene mucho de documental, era inevitable, le debo gran parte de mi trabajo al género y creo que hace bastante tiempo que dejaron de existir películas puras. Ahí están para probarlo Memorias del subdesarrollo (1968) y La batalla de Argel (1965), dos películas que me dejaron alucinada.

–En 50 años de cine cubano de la Revolución, sólo dos mujeres han dirigido un largometraje de ficción: Sara Gómez en 1977 y Rebeca Chávez, ahora. ¿Cómo se siente una mujer interviniendo en un oficio dominado por los hombres?

–Me han dicho, ahora creo que como chiste, que hubo apuestas a que no terminaba la película. Y la película está ahí. Muchas veces creí que era un precio muy alto el que tenía que pagar, no artísticamente hablando, porque una siempre está dispuesta a pagar ese precio aunque no salga lo que aspira. A veces me preguntaba: ¿alguien quiere realmente que yo haga esta cinta?, y me encontraba sobre todo con los colaboradores más cercanos, como Danielito –el director de producción– o el director asistente, tan empeñados en la película que se me borraban de la cabeza los problemas y seguía para adelante. Ciudad en rojo se convirtió para el equipo técnico y los actores en un ejercicio de “vamos a poder”. Sí, creo que para una mujer es más difícil. No porque un hombre no tenga miles de problemas en su trabajo como director, sino porque nadie apuesta a que ellos no terminan la película. Entonces es bueno saber que se hacen esos chistes.

–Sin embargo, tal como las mujeres poetas parecen disminuidas cuando las llaman poetisas, suena a paternalismo delimitar una filmografía femenina de otra masculina, ¿no cree?

–Absolutamente. Siempre he dicho que quiero que la película se reconozca porque estuvo bien, porque funcionó, porque es buena para alguien, más allá de que la hizo una mujer. Una vez me preguntó una periodista: “¿Y usted no quiere ser famosa?” Le conteste, no, yo quiero hacer buenas películas, y después que la termine y esté tranquila conmigo misma, sea cual sea la meta que me puse, me encantaría perderme en la oscura sala. Se disfruta más el anonimato que la celebridad.

–¿Crees que este filme lo juzgarán igual todos los cubanos?

–Los santiagueros disfrutarán la película como ningún otro habitante de este planeta. Irán a ver cuánto hay de Santiago de Cuba y a comparar, la mirarán con lupa. No me cabe la menor duda. Pero el público cubano, en general, es muy exigente. Nuestro cine tiene una suerte que no sé si ocurre con otras cinematografías: tiene el apoyo de su público y éste no es complaciente. Hay una gran cultura cinematográfica en nuestro país.

Al elenco artístico y técnico de primer nivel del proyecto, se suma un espléndido trabajo de musicalización a cargo de X Alfonso.


FICHA TECNICA DE CIUDAD EN ROJO
Cuba, 2008, 90 minutos

Argumento: Xenia Rivery-Rebeca Chávez

Guión: Xenia Rivery

Productores: Camilo Vives, Delfina Catalá, Isabel Prendes.

Director de Fotografía: Ángel Alderete

Director de Producción: Daniel Díaz Ravelo

Diseño de Vestuario: Liz Álvarez

Primer asistente de dirección: Hoari Chiong

Asistentes de dirección: Alejandro Gutiérrez, Carlos Barba

Casting: Diana Rosa Pérez, Elena Rosales

Dirección de Arte: Lesbia Vent Dumois, Erick Grass

Sonido: Luis Marín y Sheyla Pool

Música: X Alfonso

Edición: Manuel Iglesias

Dirección: Rebeca Chávez

Reparto

Carlos: Rafael Ernesto Hernández

Waldino: Eman Xor Oña

Raquel: Yori Gómez

Rolando: Carlos Enrique Almirante

Quico: Mario Guerra

Hermana: Ludmila Alonso

Actuaciones Especiales: Alberto Pujol, Fátima Patterson, Larisa Vega, René de la Cruz, Fernando Hechavarría, Georgina Almanza, Herón Vega, Leonardo Benítez y Annia Bu. Presentación de Alicia Hechavarría y Raúl Lora.








FOTOS DE LA PELICULA



TRAILER DE CIUDAD EN ROJO



Sinopsis

Ciudad en Rojo plantea una reflexión sobre la violencia desde aquellos que no tienen vocación por la violencia, de quienes se ven empujados a ella. Cuando la violencia es impuesta, para recuperar la paz, a veces no queda otra opción que una respuesta también violenta, una violencia que pudiera considerarse legítima y de defensa pero que también es violencia y deja su huella en el ser humano. Esta reflexión no transcurre en abstracto sino que se desprende de una relectura de los personajes y la acción de la novela Bertillón 166 y de la propia historia de Santiago de Cuba. En Ciudad en rojo sobrevivir cada día, es el milagro cotidiano.




REBECA CHAVEZ DOMINGUEZ

Licenciada en Historia del Arte y Periodismo. En 1974, se inicia como crítica de cine en el ICAIC. Colaboradora durante ocho años del destacado documentalista cubano Santiago Álvarez para quien trabajó como investigadora, guionista y Asistente de dirección. En 1984 inicia su Carrera como Directora de documentales y acumula una obra que ha recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales. En 1992 incursiona en el área de la ficción con los Cortos El triángulo y La Fidelidad. Ha impartido diversos seminarios sobre teoría y práctica del cine documental y la experiencia cubana en ese género en diferentes instituciones de EE.UU., Puerto Rico, Inglaterra y España. Se ha desempeñado como asesora de guiones de películas documentales y de ficción. Ostenta la Distinción Por la Cultura Cubana.

FILMOGRAFÍA
1977
Noticiero ICAIC No. 808. (Codirección Daniel D. Torres y Rolando Díaz. 10´).
1978
Nacha Guevara. (Doc. 16´).
La casa de Mario. (Doc. 18´).
1979
Noticieros ICAIC No. 906 y 922. (Doc. 10´ cada uno).
1981
Pequeño homenaje. (Doc. 9´).
1984
Imágenes en la memoria. (Doc. 13´).
1985
Rigoberta. (Doc. 15´).
Cuando una mujer no duerme. (Doc. 17´).
1986
Castillos en el aire. (Doc. 16´).
Esa invencible esperanza. (Doc. 30´).
1987
Buscando a Chano Pozo. (Doc. 27´).
1988
Octubre del 67. (Doc. 34´).
Entre leyendas. (Doc. 28´).
Una más entre ellos. (Doc. 27´).
1992
La fidelidad. (Ficc. 32´).
El triángulo. (Ficc. 32´).
1994
Silencio.. se filma Fresa y Chocolate. (Doc. 52´).
1997
Historia en África. (Doc. 28´).
1999
Secuestro en La Habana. (Doc.).
2000
Con todo mi amor, Rita. (Doc. 58´).
2002
Cuando Sindo Garay visitó a Emiliano Blez. (Ficc. 21´).
2004
Fidel: acción y pensamiento. De la serie Doc. Cuba: Caminos de Revolución.
Entre el Arte y la Cultura. De la serie Doc. Cuba: Caminos de Revolución.
Antes del 59. De la serie Doc. Cuba: Caminos de Revolución.
2009
Ciudad en rojo. (Ficción).