jueves, 28 de mayo de 2009

Broselianda Hernández, una viajera inmóvil

Por Carlos Barba
revista SiC No.41, ene-feb-marz, 2009. Editorial Oriente

Creo que las primeras influencias llegan de mi entorno familiar, un padre actor y una madre periodista, escritora y que despuès llegò a ser una crítico teatral muy respetada. Una abuela mèdico y una mujer genial que supo criarme con mucho esmero. Tengo mucho de mi abuela, de su educación. Yo siempre andaba como agarrada a una barra de ballet, hacìa mis teatros yo solita, creo que como todos los niños, y cuando quise hacer las pruebas en el ISA mi abuela no se opuso abiertamente pero decía que no era una carrera para personas inteligentes. Creo hoy firmemente que es todo lo contrario pero la verdad es que que si no logras imponer tu inteligencia te tratan como a un peluche.

¿Qué puedes decirme de tus maestros Vicente Revuelta, Roberto Blanco, Isabel Moreno y Miriam Lezcano, en alguna medida le debes a su magisterio tu diploma de oro al graduarte? Qué opinas de la Academia.

Todos me aportaron mucho. Isabel Moreno con su ejemplo de magnìfica actriz, Vicente como un ser genial que en aquellos tiempos me inspiraba temor aún no logro explicarme por qué, Miriam como primera maestra fue liberandome de esa horrible timidez que tenía cuando estudiaba y Roberto fue el gran descubridor, el que me graduó y con el cual trabajé mucho después en una reposición de Yerma. A todos les debo y agradezco mucho, especialmente a Roberto. La Academia era muy buena en aquellos años. Te daba eso: conocimientos, juegos. Era muy divertido estudiar en una escuela de arte.

Comenzaste a hacer teatro cuando todavía eras estudiante del ISA. Háblame de este medio. De hecho, ha estado muy presente en tu carrera, siempre regresas una y otra vez al teatro. Yo diría que luego de las primeras figuras de los sesenta en Cuba, llegaste a ser nuestra actriz más teatral.

Si. Todavía estaba estudiando y ya estaba trabajando en una obra musical dirigida por Armando Suárez del Villar y en la TV también hice muchos teatros. El teatro es la base, pienso yo. Cuando dominas un medio tan duro, de tanto entrenamiento físico, después estás más preparada para todo. Es lo más duro, lo más efìmero y es único. Me gusta el teatro y creo que soy muy teatral, es verdad que siempre regreso al teatro: la última vez con Fedra, dirigida por Carlos Dìaz. Hay algo de morbosidad en la relación de un actor con el teatro. Ese miedo, esa total exposición ante un público presente, de quienes puedes escuchar desde bostezos, abucheos hasta cuando logras atraparlos de tal manera que no se oiga ni un suspiro, es tremendo. Hay algo de dominación y dominado, no sé. Hay algo de eso y de un constante baja y sube de adrenalina que necesito y extraño. Y de mucho amor. He enamorado desde el escenario y me he sentido feliz, totalmente feliz en las tablas.

Tienes una relación muy especial con los grupos de teatro El público y Buendía, de Carlos Díaz y Flora Lauten respectivamente, pero desde jovencita trabajaste con Teatro Estudio, luego con Buscón. Cuéntame de esto.

Mi comienzo fue con Buscón. A Jose Antonio Rodríguez le debo el personaje de Ofelia en una versión de Hamlet. Entre nosotros hubo una gran amistad y era en aquellos momentos El Buscón una pequeña familia para mi y Jose Antonio un padre que siempre estaba para todo en mi vida, hasta en un aborto, nunca lo olvido. Flora es una directora a quien también quiero mucho, la conocí desde que yo era niña y trabajé en dos obras con ella: Lila la mariposa y Las Bacantes, esta última fue con un bellísimo personaje, fuerte y grande: Ágave. Flora Lauten es una mujer extraordinaria. Con Carlos Díaz tengo la relación más intensa dentro del teatro, no solo por sus obras sino por nuestra conexión en todos los sentidos. Hay personas que tienen que ver con una y es algo como químico, de energías parecidas. Yo creo que en su forma de ser y de pensar nos parecemos mucho.

Las puestas que más recuerdes. ¿Cómo fue la invitación para hacer teatro en Estados Unidos? Háblame de esta etapa. De los reconocimientos que has obtenido por tu trabajo en las tablas.

Tengo muy bellos recuerdos de Cómicos para Hamlet. Hice la Ofelia, con Buscón y eso marcó un inicio. Un buen inicio. De Calígula, donde hice Escipión, ésta dirigida por Carlos Díaz y Las Bacantes que tuvo un proceso de investigación y ensayos casi de un año. Después ya estaba tan agotada que pude ofrecer pocas funciones.

La invitación a E.U. fue un largo casting realizado por Hugo Medrano, director del Teatro Gala en Washington, al final Hugo me escogió y allí estuve y fue maravilloso. Por todo. Fueron casi cinco meses y medio donde pude hacer dos obras!

Los reconocimientos han sido bastantes, lo más valioso es que sabes que las personas te admiran y te respetan. Mi primer lanzamiento fue en el Festival de Cádiz con Los asombrosos Benedetti, con El Buscón. Un monólogo súper difícil. Cuando yo supe que lo había hecho, que lo había logrado y bien, seguí y me convencí que el teatro era lo más grande que existía. Todavía lo pienso así.

Comenzaste en la televisión como conductora de un programa dirigido por Tony Lechuga. ¿A partir de aquí que pasó?

Sí, como conductora junto a otros entonces muy jóvenes actores igual que yo, aquello se llamaba Buena suerte viviendo. Después hago lo primero en TV, una telenovela dirigida por el mismo Tony y de ahí en lo adelante también muchos teatros para TV.

Hay muchos personajes en la televisión, recuerdo Cuando el agua regresa a la tierra, (memorable, tu clásico en la TV cubana), junto a Manuel Porto e Isabel Moreno, luego protagonizaste algo totalmente diferente: Las Honradas.

Pues si el, personaje de esa serie Cuando el agua regresa a la tierra lo hice con 26 años pero el personaje tenía menos, así es que adelgacé mucho, trabajé mucho y el resultado fue muy hermoso. Todavía yo soy ese personaje: rebelde, tierno, una muchacha sin afectos y que encuentra en el abuelo su razón de vivir. En su abuelo y en el monte. Ella es una muchacha montera de lo más recóndito de la Ciénaga de Zapata, es una experiencia única en mi vida pues casi que me quedo allí; finalizando la serie salgo embarazada y después es que protagonizo Las honradas, un trabajo muy diferente, una mujer diferente por dentro y por fuera al personaje de Cuando el agua regresa a la tierra.

Luego llega otra etapa en la televisión, en series de Rudy Mora, y una que está por estrenarse, Diana

Estuve mucho tiempo separada de la televisión porque no me gusta ese medio. Me parece destructivo, al menos aquí en Cuba, porque ahora mismo veo series de TV de otros países que compiten con el mejor cine. Pero aquí no. Aquí es una maquinaria demoledora y por eso es que cuando vuelvo me aseguro sean directores que hacen televisión de otra manera y que como Rudy tengan talento y me sepan dirigir, así es que hice Doble juego, después Escapar, un teleplay y ahora la que está por salir: Diana, con personajes bien distintos todos. Esta nueva serie de Rudy trata el tema de la vivienda y nuestra casa es un vacilón, coincidimos actores como Verónica Lynn, Raúl Pomares, Isabel Santos, Nestor Jiménez y Jorge Treto y también fue muy duro, así que ya veremos.

Cine. Tus personajes más queridos y las experiencias más agradables y las que no lo fueron tanto. Una vez leí algo así como: " Y como yo sé que Almodóvar me va a llamar (...)".

Sí, eso de Almodóvar lo dije en una entrevista, no recuerdo en cual. Nunca estuve resentida por no haber hecho cine después de que con veinte y pico de años trabajara con Víctor Casaus en la película Bajo presión. Creo que los papeles, como los hombres llegan a tu vida cuando deben llegar y todavía sueño con Almodóvar y sobre todo sueño con buenos guiones, pero tampoco soy de tanto soñar. Todos mis personajes me acompañan. Son como otros seres que se apoderaron de mi y entonces tengo más vida con ellos, a veces me cargan, a veces hablo con citas de ellos, vuelven siempre. Es raro. Eso de si realmente me ha llegado lo que quiero no lo pienso. Soy un poco escéptica respecto a que llegue un personaje de esos impactantes. Creo que como te dije una vez el personaje de Leonor Pérez que me ofreció Fernando Pérez, cuando me llegó, fue impactante. Llegará otro así? Ojalá.

Después del 2000 crees que has tenido mejores oportunidades en el cine?: Mata, que Dios perdona, Una rosa de Francia, Barrio Cuba, La anunciación, Martí, el ojo del canario. Trabajaste en el nuevo milenio con una triada de directores de lujo en el cine cubano: Humberto Solás, Enrique Pineda Barnet y Fernando Pérez. ¿Cómo te fue en estos filmes y con estos directores?

En realidad una sueña con Almodóvar porque el mundo femenino recreado por él es maravilloso. Pero hay que soñar con los pies en la tierra y todos estos directores son mucho más que Almodóvar para mí. Y si, a partir de los cuarenta apareció Ismael Perdomo con un guión que me apasionó y lo hice. La película Mata, que Dios perdona a mi me gusta mucho y sé que a mucha gente también, no está del todo redonda, pero de solo recordar cómo filmamos, con cuanta facilidad todos nos comunicamos y cómo todos nos involucramos ahí, todo un equipo tan bueno!, lo recuerdo y provoca en mi muchas sensaciones y todas son buenas. Fue una suerte conocer a Ismael.

Con Enrique Pineda Barnet todo un lujo. Aprendí mucho con él. En La anunciación hicimos de todo: cine, radio, teatro. La película es a veces muy teatral y eso me gusta. Y con Fernando Pérez igual. Puedo decirte que Leonor Pérez, la madre de José Martí, es el más bello personaje que me han ofrecido en cine y creo que a partir de la película muchos investigarán más sobre esta mujer, que tuvo una vida de las más sufridas que he conocido, aunque solo se refleje en el filme una parte de ésta, pues sabemos que ella murió ya anciana, sola y en la pobreza. Todavía me parece mentira haberla hecho yo. Tengo miedo del resultado, pero la relación con Fernando fue maravillosa, como lo fue con Enriquito e Ismael. Creo que con tensiones no brota nada. Dejo a Humberto para después.

Barrio Cuba te dio un premio internacional por una escena que no llega a los cinco minutos. ¿Cómo fue la frase que le dijiste a Humberto cuándo llegaste a hacer el pequeño papel? Un premio por esta película en el festival de cine de Providence. ¿Cómo fue todo?.

Para mí no existen pequeños papeles, es más, me fascinan. Trabajas menos y si quedas mal no se nota tanto. jajaja. No, mira, cuando me dijeron si quería hacer este pequeño papel que ni nombre tenía me sentí un poco minimizada, pero me dije es Humberto Solás y ya. Pero cuando leí la escena ví mucha tela por donde cortar. Me fui de mi casa muy nerviosa. Estudié esa mínima escena como un protagónico y llegué muy temprano al set. Después supe que Humberto quería que me buscaran más temprano para que estuviera deshecha a la hora de filmar, o sea, llegué a la locación a las 6 de la tarde y rodamos casi entrando la madrugada. Una vez allí Humberto me buscó y no te puedes imaginar cuanto hablamos, de todo: de la vida, de la vejez, de la muerte. Me pareció conocerlo de toda la vida. Recuerdo que le dije que estaba pasando por malos momentos en mi vida amorosa, le hablé de querer decir "Dame una gardenia", me miró y muy suavemente me dijo: "Son otros tiempos". Todo ese día lo recuerdo como los grandes milagros que ocurren en el cine. Cuando ya estaba preparada para arrancar le pregunto: ¿Puedo decir que yo soy Lisette, el bombón de Mayarí? Y él me dice: Tú haces lo que quieras, pero lo que sí quiero es que pases de la risa al llanto. Yo no veía llanto en esa escena, él me hizo comprender que si. Solo hizo dos tomas. Por primera vez sentí que yo había estado como en trance y dicen que le dije: Cuando edites esta escena no te la vas a poder llevar.

Eso no lo recuerdo pero por supuesto, quién era yo para decir eso? Después supe que solo no la quitó sino que impactó mucho y si, tuve este premio en el festival de Providence, pero el mayor de todos es el haber estado junto a Humberto en su última película Barrio Cuba. Estar ahí ese día y hablar de cosas tan humanas con él. Y recuerdo el día del estreno cuando me tocó el hombro durante la proyección para avisarme que ya venía mi única escena. No sabes cuanto significa para mí.

Dime de las coproducciones que has realizado, y que escasamente se han visto en la isla.

He hecho varias. Una vez filmando Una rosa de francia, su director Manuel Gutierrez Aragón me dice: Oye, a ti nada más te llamamos nosotros los españoles! y era verdad. Había filmado antes también con él Cosas que dejé en La Habana, en Madrid y Siempre Habana, en coproducción con Galicia, todas fueron experiencias muy valiosas, incluso Senel Paz escribió el personaje de Cosas que dejé en La Habana pensando en mi. El misterio es ¿ por qué no las ponen en Cuba ? ¿ Quién puede descifrar ese misterio?

Háblame de Viajera inmóvil- (Ayudemos un poco a la publicidad de tu blog.)

Todo comenzó por una camarita simple que por supuesto hace vídeos y a veces tarde en la noche me aburría. No tenía sueño y me filmaba yo misma. Cosas incoherentes a veces, divertimentos y lo de escribir a partir de chistes como "Declaraciones de la afamada actriz Broselianda Hernández desde su exilio en Uganda" era solo para entretener a mis amigos. La idea de que te toque por la libreta tal y mas cual viaje me horroriza; hace más de seis años que no viajo y tampoco es que me encante estar de viaje siempre, pero la sensación de no viajar te produce un estado de asfixia, de cárcel, de encierro. Yo no puedo ver el mundo desde mi ventana o desde mi balcón de la Víbora. No soy Lezama. Yo me asfixio. Y entonces esa es la idea, desde mi encierro: Crear ! Me hago fotos, asocio personajes que pudiera haber encontrado en estos viajes imaginarios. Pero se dificulta porque al no tener acceso a Internet tengo que mandar a colocarlos en la red y además no puedo acceder a los comentarios, dialogar.

Colocar mis pequeños videos caseros y mis textos es Viajera inmóvil, es más lo que Broselianda quisiera hacer y no lo que te imponen. Pero solo es eso, matar el aburrimiento de una forma creativa. Me permite homenajear, bromear, disfrazarme y escribir. Esa es la idea.

¿Cuál es el secreto de Broselianda Hernández para ser tan efectiva, creativa y lograr emocionar cuando te vemos a cuadro?

Una vez dicen que Charlie Parker le dijo a uno de sus músicos: "No toque usted el instrumento, deje que el lo toque a usted". Tal vez sea ese un camino. Dejar que el personaje entre suavemente en mi.

Una vez en casa de Isabel Santos, cuando me pediste que te mostrara mis manos, y temblaban, me dijiste que yo era un artista, que los artistas siempre temblamos. ¿Tienes una filosofía al respecto?

Creo que es un test muy tonto que tengo para darme cuenta de que alguien tiene cierto don. No, no tengo ninguna filosofía. Me caen bien la gente que tiembla. Los hace más frágiles. Las personas extremadamente seguras no me son atractivas.

¿Cómo te gustaría cerrar esta email-entrevista?, que te falta por hacer, por vivir, por compartir con tu hija, con tus seres queridos, con el público. Tus sueños, en la pantalla y en la vida.

No tengo preferencia por ningún medio. Son los personajes, los directores, los actores los que me llevan a preferir este o aquel sitio donde trabaje. Por supuesto que me quedan muchos personajes por hacer y yo espero que lleguen y esperarlos no significa esperar solamente. Mientras no trabajo disfruto de la vida hoy y ahora, en eso soy muy budista. Me importa el presente. Alcanzar la total felicidad es una meta imposible. Por supuesto, pienso en lo que dejaré y todo el mundo quisiera dejar algo grande. Yo tengo una hija. Ese es mi personaje más difícil, ser la mamá de Sofía y compartir con ella todos mis sueños, desvelos y alegrías. Es el mayor sueño y se me dio. Y regalarle a ella, a mi madre y a mi abuela todos y cada uno de mis personajes. Antes de salir al escenario siempre pienso en que Sofía no me dejará equivovarme. Y en la vida mi hija es mi mejor consejera, es una amiga y una belleza en cuerpo y alma de niña adolescente. Creo que es un motivo más que suficiente para estar agradecida.

Visite el blog de Broselianda Hernández Boudet: Viajera Inmóvil