domingo, 10 de mayo de 2009

MUCHO MÁS QUE EL TAVO

ENTREVISTA ALBERTO PUJOL

Por Carlos Barba

revista SiC No.37, enero-febrero-marzo de 2008, Editorial Oriente


Yo nací escuchando los cuartetos, muchos cuartetos y el sonido de una organeta maravillosa que tenía una tecla quemada por un cigarro que no recuerdo que marca era pero para ese entonces, lo percibía como algo que venia del mas allá. Mis padres con sus compañeros de cuartetos (Voces Latinas), ensayaban y conformaban la armonía de arreglos vocales, escritos, a veces incluso por los maestros Rodrigo Prats, Juanito Márquez y otros que fui descubriendo en la medida que me fui relacionando con ese trabajo que sucedía en la sala de mi casa y que terminaba no se cómo a través de la televisión o de la radio. Recuerdo como cualquier niño que buscaba dentro de la radio a ver si encontraba a esas personas que antes habían ensayado en la sala de mi casa, esto decididamente se fundía con las tremendísimas producciones para los cabarets que en aquella época existían y a las que yo tenía que asistir pues no podían dejarnos solos a mi hermana Isel y a mi para irse a trabajar.

Yo estoy convencido hoy que la primera impresión que recuerdo de un espectáculo refiere a un cabaret y después a la televisión. Mis padres nunca trataron que nosotros fuéramos artistas, pero era inevitable lo que sentíamos los dos, mi hermana y yo: un sentimiento de realización, así lo llamo ahora. Disfrutaba muchísimo cuando veíamos el hecho artístico consumado, esto fue lo que aprendimos a ver, lo que nos envolvió y junto a mis padres una lista de artistas tan importantes y grandes de este país ,que no se cuantas páginas te llenaría: la rubia más tremenda que yo conocía cuando tenia 6 años era Rosita Fornés, mi Fornita Fornés, Enrique Santiestéban que estaba ahí desde que abrí los ojos, Pinelli, Maria de los Ángeles Santana, Bianchi, todos ellos conformaban las producciones en las que mis padres participaban, eran los compañeros de mis padres, Cuca Rivero era la tía a la que después de regalarle un gato de porcelana le exigí que me lo devolviera, a Armando Romeo le rectifique la Armonía , y así todos los disparates que conformaban mi vida y que fueron dándome confianza pues me atrevería a decirte sin temor a caer pesado que fui el consentido de toda esa gente durante muchos años y desde luego mi hermana también. Los Zafiros, por ejemplo, le pedían a mis padres que me permitieran quedarme con ellos en la cabaña (en aquella época), los artistas se hospedaban en el hotel donde trabajaban, para jugar pelota mis amigos, quienes eran, el chino de los Zafiros, Kike, Ignacito y así todos los artistas, de donde crees que vino la influencia?, es más, me atrevería a decirte que nunca vino la influencia, era así porque iba a ser así, no habría conocido, otra cosa, lo que quería a mis 6 años era ser artista, cuando empecé a crecer empecé a confundirme pues descubrí que dentro del arte había muchas cosas, entonces no sabia cuál quería.


Lo primero que hiciste, dónde , en qué medio,,, a partir de ahí...

Lo primero que hice fue lanzarme del trampolín del hotel internacional de Varadero, pues una ves que estuve allá arriba, yo tenia 5 años, la gente se heló, pues yo era muy chiquitico y pensaban que era muy peligroso que yo estuviera solo allá arriba, pero cuando vi que todos me estaban mirando me hice el clavadista y me lancé como si fuera Tarzán, demás esta decirte que caí al agua como si fuera una croqueta, pero todo el mundo aplaudió, ese fue mi gran debut.
Después tuve la suerte de ser escogido para un programa de TV que dirigía un muchacho que hasta el momento había sido camarógrafo, pero ya se iniciaba de pleno en la dirección, que se llamaba Abel Ponce, como mi prima era escritora y desde luego la guionista de este programa, resolvió convocar al grupito de muchachos de la escuela para que interpretáramos a unos vietnamitas que nos refugiábamos de las bombas en una cueva, el protagonista era un vietnamita rubio, Bernardito Menéndez, con un texto que decía - ¿Por qué son tan malos?, ¿Por qué tiran bombas?, y lloraba, todos llorábamos---desde luego esto de que Bernardito fuera el protagonista me molestaba, por suerte un día se lo dije, parece que ese día lloré bien no por las bombas si no por no poder ser el protagonista y fue al parecer tan creíble que Ponce decidió utilizarme en lo adelante. Fue entonces que comencé a percatarme que ya podía hacer algo por mi mismo y que era útil de alguna manera, no era cantante, ni músico, pero salía por la TV también, mira tú.

Todo este mundo se vino abajo inconcebiblemente después de haber realizado muchísimos trabajos en la TV no solo como vietnamita, también con personajes importantes , después de haber participado en no se cuantas realizaciones en vivo y en blanco y negro , entonces era en vivo la televisión te hablo del año 69, 70…..máximo, pero como te dije esto vino abajo, comencé a sentir pena, me sentía solo, haciendo el ridículo (dice Pedro Luís Ferrer que esto se llama liporia), igual a pena ajena, no se de donde sacó el significado, pero si él lo dice debe ser así jajajajajaja. Te dije que tenía pena, me replantee mi imagen y me di cuenta que efectivamente estaba mucho mas protegido dentro de la música que dentro de la actuación, decidí convertirme en un percusionista, estaba enloquecido con la batería, me presenté en el Conservatorio Municipal Amadeo Roldán y matriculé percusión, fue allí donde descubrí que jamás vería una batería, pues en la percusión nadie estudia batería, la decepción fue tenaz, pero la experiencia fue útil, en ese momento me había dado cuenta a los 11 años que me había escapado de la TV , que ya no era el Sastrecillo Valiente, ni Peter Pan, que no iba a tener que adivinar una cuenta musical nunca más y lo que me esperaba era ser un muchacho igual que otro cualquiera que estudiaba en una escuela igual que otra cualquiera y que no era conocido más que por su abuela, su papá, su mamá y su hermana, eso era la realización plena. Pero el país estaba cambiando, comenzaban las escuelas en el campo y todo el mundo quería irse a estrenar uniformes, estábamos aburridos del azul con la camisita blanca, la tela era espantosa y en las ESBEC los uniformes eran preciosos y además incluían zapatos plásticos, estábamos separados de nuestras familias y podíamos ser de alguna manera libres, pero no, ahí metió la mano Alberto Pujol padre y mi madre Nina Acosta y un señor que se llama Silvio Rodríguez y una señora que se llama Miriam Ramos, Silvio me echó una descarga tremenda donde me decía que yo me pensaba de la vida, que QUE yo quería y que QUE yo iba a ser. Miriam Ramos le fue con la noticia a mi familia de que habría convocatorias en la Escuela Nacional de Arte en la especialidad de artes escénicas; ni Nina, ni Alberto, ni Silvio, ni Miriam, se daban cuenta que yo NO QUERIA nada de eso, que lo que quería era vacilar, pero por otro lado todos mis amigos se iban a las ESBEC y yo me quedaría solo otra vez.

En otro orden de importancia, de gran importancia recibí la súper noticia de que en la ENA no se estudiaba matemática, creo que la decisión, como la organeta del cuarteto Voces Latinas, era una orden del más allá, había que ser actor, la única manera de evadir las matemáticas. En mi vida había asistido al teatro, mi papá y mi mamá no me dejaban, argumentaban que se decían muchas malas palabras, así que me presente, no sé cómo, frente a unos rusos que me pidieron a través de un traductor una tonga de ejercicios que yo no conocía en los que nunca había pensado, pero tenía la cara, lo suficientemente dura para convencerlos, me lancé del trampolín como en el hotel internacional de Varadero y llegó la academia.



La academia.... (?)


La academia fue la Luz , para muchas cosas, primero porque descubrí que no era el único bobo que sentía pena y que pensaba, que estaba solo en el mundo, había otros como yo y como todos estábamos juntos pues teníamos menos pena. Los rusos eran unos maestros maravillosos, nos explicaron de manera, te diría que científica, lo que sentíamos, lo que podíamos expresar, lo que tratábamos de decir, parecía que nos habían introducido en una scanner y a cada uno de nosotros nos explicaron cómo seríamos, para qué serviríamos, en fin, un sin numero de puertas que se abrieron por donde íbamos a caminar y que no conocíamos y que tampoco sabíamos que podríamos abrir, pero ellos tenían el método, ese método que te explica hasta el último milímetro de tu ser, el método de STANISLAVSKY. No se a quién se le ocurrió que los rusos no tenían que ver con nosotros en estas cosas y el caso es que se fueron. Nuestro grupo tuvo la suerte de salvarse en una tablita, gracias a un maestro de maestros que nunca enseño talento, porque eso no es asignatura, pero nos protegió y nos guió por el camino hasta el final, como si llevara un farol para que no nos equivocáramos, no tropezáramos, al menos mientras estuviéramos en la escuela, que fue Raúl Eguren .

Nuestro grupo de alumnos fue así, conservadoramente académico, exacto y no nos salimos de la raya hasta que no nos graduamos y hoy lo cito como una cualidad, para nosotros, los de entonces, la escuela era un asunto de honor, todos los graduados de esa época son hoy actores de nuestro pais, útiles y con una carrera respetable.

En el plano personal fue una época de muchas vivencias, descubrimientos, la escuela me permitió conocer a artistas tan importantes como Jorge Luis Prats, Moisés Finalé, El Negro Humberto, Luisa Maria Jiménez, Gerardo Piloto, Carlos Otero, Jorge Alí, Néstor Jiménez: como había gente maravillosa en la escuela.

El Teatro, por un problema, diría yo, de fidelidad, los actores dicen el teatro para mi es lo más importante, dime algo de esto. Recuerdo puestas como Santa Camila de La Habana Vieja , en un período largo de tiempo la hiciste varias veces y con diferentes actores y tú siempre en el mismo personaje.

El teatro es el espacio donde no hay trucos ni toallas, donde eres o no eres, es como el juicio final que debía ser al principio, donde te expandes como una bomba, vibras te envuelves, te descubres, donde la magia refiere a ti y a lo que tú eres capaz de dar por ti mismo, donde las luces a veces están a veces no pero tú te las inventas, donde el director de fotografía eres tú, donde eres el camarógrafo, el sonidista y todo, hasta el publico. Es una suerte de terror, valentía y disfrute, es el ejercicio genuino, exacto de tu corazón, es proyectarte para verte a la vez, nada es comparable al gozo de la interpretación teatral. Tuve la suerte de pertenecer al teatro en una ocasión, y sin lugar a dudas cuando he interpretado personajes en este medio he logrado estar bien acompañado. No solo el director, con su sapiencia para llegar a un fin determinado, hay que mencionar siempre a los actores que llevan a feliz término ese ejercicio de escuchar, nada como escuchar en el teatro. En Santa Camila de La Habana Vieja , por ejemplo, pude vivir experiencias muy gratas, mira que interesante, siempre que interpreté a Ñico lo hice igual, pero cuando compartí con Eslinda Núñez, que fue una Santa Camila violenta, ardiente, tenaz, llena de colores de todo tipo, y que destilaba actuación por cada poro y después con Adria Santana, que era la candela viva en el escenario, el reto, lo impredecible, el desborde de la maestría, resulta que los Ñicos no eran iguales para el público. Desde luego habían pasado los años, pero yo quería expresar lo mismo, seguro estoy que lo hice en las dos ocasiones lo mejor que pude, las dos actrices se sintieron muy bien, pero el público pudo ver dos ejercicios totalmente diferentes, esto solo sucede en el teatro. He participado en muchas puestas, incluso directores extranjeros, o en otros países, te puedo asegurar que lo que se siente en el teatro no es comparable a nada, tener la oportunidad de probar y jugar con las emociones del público, solo te lo permite el teatro, hoy voy a hacer esto , pero mañana voy a probar aquello, eres tú contigo mismo, desgarrando cada pedazo de tu cuerpo, para trasmitir una hora y tanto de emoción, pierdes no se cuantas calorías en una función teatral, pero cuando sientes la reacción del público, te recuperas y te comes el mundo .

La televisión. Tus primeros trabajos y los que vinieron después, los que más recuerdas en tu paso por este medio.

La televisión, siempre la sentí como la casa donde tu podías estar a tus anchas, no fue algo que llegó de pronto, nunca he separado la televisión de mi persona, creo que fundamentalmente soy un hombre de televisión, no quiere decir esto que es lo que manejo perfectamente, nada se maneja nunca perfectamente, pero la TV es como la almohada, la que sabe todos mis secretos, a ella le he entregado cuanto he creído, he sufrido, he vivido cada pedacito de ella y la conozco, es el medio donde he podido esconderme de otros medios, donde he podido a veces realizar mis deseos, donde hasta un momento conocí a todo el mundo, en fin, la siento como mía, guardo un cierto espíritu posesivo con este medio, creo que se podrían hacer cosas maravillosas, y que hay gente de mucho talento en ella.

El Tavo, Octavio Sánchez Guzmán, uno de tus personajes más importantes, sin dudas, yo diría que un clásico de la televisión cubana de los noventa... háblame de esto, de la popular serie Su propia guerra. A partir de ahí para la gente siempre fuiste el Tavo.

El Tavo llegó a mi gracias a Mario Balmaseda, pues este actor genial, sería el intérprete para este personaje, pero gracias al cine se fue a filmar una película, y tuvieron que bajar el elenco de edad, y me lo lleve en la golilla, al personaje, desde luego, no a Mario. Como cualquier actor entregué lo que en ese momento tenía y podía dar, era una gran oportunidad, como lo habría sido para cualquiera que lo hubiese interpretado. Era un personaje distinto, que pasa por miles de situaciones, y eso es lo que un actor espera representar, esa suerte de cambiar y pasar por cosas diferentes. Si te soy franco, no es el personaje de mi vida, pero si creo que lo disfruté y lo cuidé, hasta donde fue mi responsabilidad. Me ubicó en planos importantes de popularidad y eso se lo agradezco a ese personaje, no te digo más porque quizá las personas que no manejan a profundidad una producción, no entenderían los pormenores de esta serie y ciertamente no vienen mucho al caso en estos momentos, ni a estas alturas, , pero sí te aseguro que cualquiera que hubiese interpretado al Tavo le habría ido bien. Claro está, siempre hay aristas sinsabores, recuerda siempre que en muchas ocasiones mucha gente que no entiende nada de la vida de un actor, tiene que ver con esta y además vive de esta, no se a quien se le ocurrió la idea que yo era solamente el Tavo, y así fui bautizado nuevamente. Nadie defendió otra propuesta para mi, y cuando lo hacían querían que se pareciera al Tavo, no te lo decían, pero yo lo sabía, y a veces en el mejor de los casos te decían, no quiero ningún punto de referencia con el Tavo, casi que era una seguidilla y esto desde luego no tenía nada que ver con mi necesidad estética, yo quería otras cosas, pero aquí solo era el Tavo, nadie pensó que como cualquier actor podría interpretar otros personajes, solo ese tipo desenfadado, que se llamaba el Tavo, y que estaba entre la espada y la pared siempre. Esto desde luego me saturó al punto que tuve que salir de Cuba para probar otras cosas, pues yo mismo dudé de mi, pensé en un momento que solo era ese personaje, que desde luego representa al policía, al delincuente, a ese mundo de casi violencia, de tipo duro, de situaciones extremas, a veces. Pero te aseguro, sin que me quede nada por dentro, que no tengo nada, fíjate bien, nada que ver con el Tavo, ni con la policía, y esto es casi una confesión, ni sé cómo funciona, ni me siento Tavo, ni policía, ni nada de eso, a veces he tenido que sufrir cosas dificilísimas, por haber realizado este personaje, te hablo desde luego en el plano personal sobre todo, muchas personas a veces no me saludan o se cuidan al verme, incluso compañeros míos de trabajo, porque piensan que yo soy el Tavo, me miran a veces con recelo, o en el mejor de los casos, me sienten como el defensor de una estética, digamos que pasada. Sí, es difícil, el otro día me dijeron en la calle: "Ojo, que este tipo es de la cosa", mira tú! y si bien te aseguro que en ocasiones he entendido que es admirable el trabajo de esos agentes, y de las fuerzas del orden, a veces no lo he visto así, y he sentido la tranquilidad de no ser y no querer ser un policía, ni estoy preparado para eso, ni dejaría por un segundo el bando de la creación artística, creo que con esto te aclaro muchas cosas, por si tú también, porque no temes hablar delante de mí. Desde luego, esto también lo sabe la policía. Ojo dicen por ahí que a los paranoicos también nos persiguen, jajaja, pero es como para estarlo.


Telenovelas como Café con aroma de mujer, La madre, Amor Amor, eres uno de los actores extranjeros que más queridos de Colombia,, cuéntame de esto, ¿qué se siente al trabajar fuera de Cuba, cómo se asume, cómo se hace ?.

En todas partes es lo mismo, el asunto está en entrar. Creo que en Colombia me quieren mucho porque saben que me costó mucho trabajo, ante todo, que nunca llegaron a entender que hacía yo allí, si yo era un tipo tan conocido como se decía , qué hacia inventándome trabajo en Colombia y a esa hora no le explicarías la historia del tabaco, el periodo especial y la falta de producción y la primerísima necesidad de auto evaluarme, encontrarme y decidir si era un actor que podía valerse de sus posibilidades, sin apoyo de nada atrás. Pasé desde el anonimato a encabezar el elenco de un papel prácticamente insignificante al papel de mi vida, el que hasta entonces he disfrutado siempre: El Patuleco, Rito Perilla. Después en una buena cantidad de series y telenovelas, con buenos personajes, lamentablemente, no creo que se logren ver aquí en Cuba. Ese lugar me enseñó a romperme la cabeza para lograr una situación dramática, los directores reclamaron de mi muchas cosas que yo necesitaba saber que guardaba, que tenia conmigo en algún lugar, y que no sabía, porque no podía explotar como actor. Soy sincero, aquí, aunque te parezca raro, el paternalismo nos mata y es tanto que te conviertes en una suerte de obediencia a ultranza, porque todo debe ser como te dicen, a veces hasta los personajes y allí tenías que inventarla, crear la propuesta, y además convencerlos, porque igual, te quedas sin techo y sin comida, y eso si es muy claro y sucede a cualquiera y rápido. Colombia es mi segundo país, la quiero, porque me brindó la posibilidad de una gran experiencia personal, a Colombia le deje mi hija Isabella, de la cual me siento muy orgulloso al decir que es colombiana y que como el país es preciosa, así que me dirás cuánto quiero a Colombia. Allí se trabaja duro y bien, generalmente están creadas las condiciones para que como actor te concentres en tu personaje y confrontas con artistas brillantes, profesionales, muy profundos, gente de pensamiento muy avanzado y técnicas casi sofisticadas, pero siempre humildes y además inmersos en la necesidad de superación. Allí supe que nunca llegas, solo tocas, momentos muy buenos, y sin temor a nada me atrevo a decirte que Colombia me enseño a despertarme y a saber quien yo era realmente. Hoy descanso al saber que estoy entre los diez extranjeros mas respetados en el mundo actoral de Colombia, creo que valió la pena.

Cine. Tu relación con los directores, con el personaje que te fue asignado, la repercusión de cada una de ellas. Por ejemplo, Alicia en el pueblo de Maravillas, un filme polémico, tu relación con Daniel Díaz Torres, cómo asumiste el personaje, cómo ves la película con el tiempo... También recuerdo una vez me contaste una anécdota con Humberto Solás en El siglo de las luces, donde tuviste una participación que quedó reflejada en la serie de televisión.

El cine, es para mí, la novia que nunca tuve. En esta parte de mi espacio artístico tengo vacíos muy fuertes. Creo que le habría dado al cine lo que tengo y lo que no tengo, pero los directores, que todos son mis amigos hoy, no me vieron, sencillamente no me vieron, quizá vieron al Tavo. Te miento si te digo que no he hecho cine, te aseguro que ahorita estoy llegando a 20 películas y participar con buenos personajes en ese número de películas es la certeza de que quedaras en la historia de tu país. Quiero decirte que cualquiera estaría más que orgulloso, pero faltan cosas, el cine es muy difícil, pues ante todo es la tesis de un director, con sus formas, sus criterios y al final su posibilidad, a veces una, y su obra, me explico?. Cada cual tiene sus gustos y desde luego cada director es libre, al menos en un 90 por ciento, de escoger sus actores para sus personajes y esto debe ser respetado siempre. Conseguir el dinero para una película hoy día es bien complejo, debes reunir unos cuantos auspiciadores y todos después reclaman algo, o ponen alguna condición, no estamos como para decir el actor es este, no es así, a veces el actor lo pone la fábrica de huecos para tubos, y Cuba tiene que aceptarlo, porque si no, no hay dinero, así de fácil. De cualquier manera, no creo que he podido lucirme, he sido útil en el cine, de alguna manera, pero esos personajes que uno tiene en la mente nunca han estado y cuando han estado no han sido totalmente míos, siempre tienen el criterio cinematográfico del director. El director en el cine siempre tiene una visión muy completa de su proyecto, el actor aparece a veces a mitad de camino y se sube a la carreta cuando ese director tiene todo pensado, por ejemplo, una vez tuve la suerte de ser llamado por Humberto Solás para El siglo de las luces, me confesó que el único que podría interpretar ese personaje era yo, te imaginarás qué se siente cuando un director como él te dice esa frase: ¡ el único eres tú !. En ese momento me dije ahora es cuando es, pero quién te dice que cuando llego a filmar Solás me dice: Yo quiero que tú interpretes al Tavo en esa época (siglo XVIII), qué te parece?, por poquito muero de la frustración, además el personaje quedaría en la serie para televisión, no en la versión para cine de dos horas que se ha visto mucho y además mi personaje duraba, creo que 0.005 segundos, es un decir, desde luego, pero tenía que hacerlo como si fuera el protagonista, porque a veces los actores piensan que si es muy pequeño el papel no te puedes lucir, bueno, a veces es pequeño y no te puedes lucir, y eres el que primero se va en la edición, en fin lo que trato de decirte es que habría podido hacer más cosas de haber estado.

Los pájaros tirándole a la escopeta, por ejemplo, fue una comedia maravillosa y divertida, pero la sufrí porque yo era peor que Emilito. Rolando Díaz pasó horas tratando de que yo entendiera que no se podía ser tan celoso con mi madre. Cuando me dispuse a realizar Bajo presión, no sé cuántas operaciones vi y participé, porque yo estaba convencido que yo tenía que ser cirujano, y ciertamente me replantee mi carrera. Sueño tropical, todos sabíamos que era una historia para divertirse, todavía me maravilla los análisis súper profundos que de Sueño... se hicieron, a veces somos muy pesados y criticones y queremos ser todo el tiempo intelectuales y profundos, pero ésta era una película ligera, que además abarrotó los cines, de tal manera que me gustaría revisar las cifras de cuánto recaudó y en qué tiempo y esto si tenía que haberse analizado, qué pasaba que el público quería ver esto, además de nuestras obras maestras, la gente, por si no lo saben algunos genios, quiere divertirse igual que cuando se llena el cine para ver Lucía o La última cena, el público lo quiere todo del 1 al 10, nos pasamos la vida educando a la gente a lo que debe ver o no, el cine es la imagen de tu país, es el testimonio. De esto siempre hay anécdotas, por ejemplo, mi madre le comentó a Humberto Solás, en una ocasión, que para ella la película más terrible del cine cubano era Cantata de Chile, pero que ella se lo decía solo a él y que él no se lo podía comentar al director, que eso era entre ellos dos, pues estaban en una reunión muy privada; Humberto palideció y le confesó que esa película la había realizado él, entonces el que palideció fui yo.
En el cine es importante conocer bien tu grupo de trabajo, tienes a cincuenta personas en función tuya para rodar 10 segundos, a veces tomas únicas, que no se pueden repetir y si por casualidad el fotógrafo es Raúl Rodríguez o Livio Delgado y el director no está de muy buen humor, porque queda poco pietaje de celuloide, y estás en una situación compleja, en un pantano, por ejemplo, no creo que puedas darte el lujo de equivocarte, o de, como en el teatro, repararlo mañana, simplemente desgraciaste el momento, la toma, y creo que eres culpable de una tonga de tristezas. Con esto te quiero decir que el cine requiere de una apreciación muy seria por parte de quien esté en el, en cualquier puesto, vale mucho dinero, pero mucho.

Sí hay otras películas más recientes El cayo de la muerte, filmada en Cuba y Brasil, en ella comparto con Isabel Santos, que interpreta a mi esposa. Hay una escena donde ella me está proponiendo de alguna manera tener relaciones, te imaginas? como puedo yo, no ver a Isabel y ver a mi esposa, madre de mi hijo y no atacarme de la risa toda vez que ella tiene unos rulos en la cabeza y una coriza desesperante, unas medias espantosas, lleva mil años casada conmigo y además pretende hacerme el amor, hay que estar muy concentrado para poder soportar la cara de Isabel y no reírte. Encantados ella y yo, una de las peores películas rodadas en el mundo, sin embargo el director era bueno, pero la historia era horrorosa y también tuvimos que aceptarla, no sé cuantas si y cuantas no, pero ahí están. Creo que no he participado de las mejores propuestas de nuestro país, en la cuestión del cine, esa es una verdad y no he tenido mucha suerte en esto, aunque estoy muy feliz con las películas que he realizado, a pesar de todo.

Soy inconforme por naturaleza, debo hacer más, hay personajes que he disfrutado, Los pájaros…, Alicia en el pueblo de Maravillas, que disfruté mucho también. Siempre pienso en Alicia…, una película debatida hasta la ridiculez, pero que fue muy importante dentro de la historia del cine cubano, pues sin proponérnoslo, las autoridades y genios directivos de esa época, quisieron verla como el pato feo y la película se lanzó al éter como un fenómeno ideológico político y no te quiero contar cuantas ridiculeces más tuvimos que vivir los que la hicimos. Hicimos una película que ayudó a que las mentes se abrieran, se dieran cuenta y en todo caso creo que fue la gestora de que años más tarde permitieran Fresa y chocolate y muchas otras que no querían que se hicieran tampoco, es así de sencillo, aunque le busquemos a veces la quitaesencia a la tontería. Alicia… fue una película necesaria y muy divertida, donde participó todo el mundo, porque sabíamos que había que decir lo que estaba pasando y eso no lo digo hoy, lo dije entonces cuando fui citado para un cuestionario, que parecía más Día y noche que otra cosa, qué pena, todos esos extras dando su criterio en el periódico, que pena con Daniel ( Díaz Torres ), que es un artista, en fin, el mar…, pero gracias a Alicia en el pueblo de Maravillas ahora estamos comenzando a darnos cuenta, desde luego con mucho cuidado, no se pongan bravos algunos, de que las cosas en la política, las ideas, el arte y la sociedad se dicen y no se murmuran o se conspiran. El cine por suerte encierra a muchos intelectuales importantes, que saben que Alicia… era una película necesaria.
En el cine, igual que en la TV , te usan, a veces, porque estás de moda, me habría gustado mucho interpretar personajes inteligentes en películas más inteligentes y arriesgadas. Creo que una película es un acto sagrado de creación que debe ser respetado sin discusión, a veces hay muchas moscas en el plato, esto desde luego lo he dicho y parece que en las circunstancias que lo he dicho como que no ha sido muy oportuno o pudo haber sonado brusco y quizá no fui deseado entonces en algunos círculos estéticos o muy sofisticados, o demasiado cobardes. Quiero decirte que ni estoy fajado con el cine, ni soy nadie para tomarme esta atribución, pero estoy abogando por una propuesta cinematográfica más participativa, donde se plasmen y queden registradas las figuras que no tendremos después. A esto te pueden decir que es tan difícil lograr el nacimiento de una producción, que se trata de escoger la mejor, me imagino, para que el presupuesto quede, en una película que sea buena, pero el asunto es, saber qué cosa es buena, a veces lo que es bueno para ti no lo es para mí y se quedan en el camino propuestas maravillosas, por el criterio de una o dos personas, y en otras ocasiones, pues el que consiguió el dinero allí está filmando. Después de todo te aseguro que aun con toda esta historia, el cine cubano es bueno, hacen falta películas buenas y malas, es un ejercicio fundamental para un país, un referente obligado para la posteridad y me gusta ver las películas esté o no en ellas, esa es la verdad, recuerda que mi almohada es la televisión.

La música en Albertico..., las bandas sonoras, los temas compuestos, los arreglos musicales...

Efectivamente ese es un espacio fundamental de realización espiritual muy grande. Las bandas sonoras me fascinan, me encanta expresarme a través del sonido, incluso puedo sugerir cosas o rescatar otras, solucionar hasta cuestiones que se perdieron en la edición o faltaron en la dramaturgia, o sabrá Dios cuántas cosas. Quizá lo que no puedo lograr porque los directores no quieren que haga de alguna manera, después en mi banda lo puedo defender, en mi banda que es mi propuesta, si esto fuera para el cine sería la iluminación, pero ya sabes, no se puede, y el mercado en este renglón si está colmado de maestros, de todas formas por ahí vivo y disfruto, de eso se trata. En cuanto a la composición, recuerda que vengo de una familia de cantantes y músicos, como no puedo cantar puedo componer y canta otro, que si lo hace bien, el asunto está en que tienes que expresarte artísticamente, ese es tu objetivo, tu razón de ser. Te cuento más: a veces pinto, al menos yo me lo creo y ese es un momento de reflexión, de propuesta, de sentimiento, siempre con sentimiento, sea cual fuere, pero con sentimiento no hagas nada si no lo sientes porque los dioses del público no te lo perdonarán jamás. Nunca olvides eso,Carlitos Barba.

Albertico Pujol y Beethoven el mecánico...

Mi vida artística no es todo lo que muestro, ni siquiera lo que creo saber hacer, es todo lo que me permite vibrar y sentir que la manera para llegar a cualquier estadío de realización espiritual es el arte, es quizá todo lo que callo para aprender de otros, todo lo que guardo para un gran momento, es esa posibilidad de ser feliz apenas con un color o un acorde musical, un texto, un movimiento, eso es lo que llevo en mi vida , que todo cuanto he hecho o he dejado de hacer ha sido para despertar en otros la reflexión, el interés, al menos me lo he creído, silo he logrado, de alguna manera, puedo dormir tranquilo.

Personajes faltan muchos, pero los interpreto a cada momento, no importa que estén en el cine, en la televisión o el teatro, importa que estén en mi, en mis sueños, en mis perspectivas, quizá nunca pueda interpretar a Beethoven, pero a lo mejor puedo hacer mecánico, que es sordo y logra ajustar un motor sin escucharlo, solo de sentirlo y es un loco arrebatado que vive en su taller, lleno de grasa pero nadie es capaz de que un motor suene como él lo hace y al tipo le dicen Beethoven el de los motores , jajaja mira tú .

Agradecimiento a Ada María Tejeda.