martes, 16 de junio de 2009

Unicornio en Roble de Olor. Conversación con Raquel Rubí

Por Carlos Barba
Revista SiC No 24, editorial Oriente,2004

Cuando en la sala oscura te enfrentas a Roble de Olor (2003), el reciente filme cubano y ópera prima en ficción de Rigoberto López, agradeces, pasado unos minutos de metraje, la aparición de Bertha Hesse. Sin lugar a duda es ella quien ilumina la película de una manera especial, y aunque es normal que un personaje como este llame la atención por su desenfado y expresividad, dado que es la "mala" de la historia, no se puede desestimar el esfuerzo y la pasión con que fue desempeñado por Raquel Rubí: un verdadero descubrimiento.
Es por eso que no dejé escapar la oportunidad de conversar con esta pianista, compositora, cantante y ahora actriz que ya se siente cautivada por el encanto de la interpretación.


Todo comenzó de forma inesperada, como son las cosas del destino. Estaba ensayando en el Castillo de la Fuerza con los músicos de El Gremio, conjunto de música antigua que dirigía en ese momento, cuando recibí una llamada del ICAIC, de la asistente de dirección de la película, citándome a un casting al día siguiente. Más tarde supe que Rigoberto López había contactado con el Centro Nacional de Música de Concierto (CNMC), buscando a los músicos que intervendrían en la historia y a la cantante que doblaría a la actriz que asumiera el personaje de Bertha Hesse, cantante de ópera que interpretaba dos temas en el transcurso de la película. En conversación con Roberto Chorens, director de CNMC, Rigoberto le explica que aún no tenía definido quién interpretaría a esta alemana, y es Chorens quien le propone que haga una prueba, que en su opinión yo podría servirle no solo como cantante, sino también como actriz.

En el primer encuentro con el director, ¿cómo te fue?

Fue muy favorable. Mi imagen encajaba perfectamente con el personaje, y en las primeras lecturas que hicimos de un par de escenas fueron de su agrado. Por mi parte me interesó el tema, la época, y me di cuenta que era una propuesta muy ambiciosa, como película, y específicamente mi personaje, que era grande, con mucho material para trabajar, con mucho lucimiento, que el solo hecho de tenerlo ante mí ya era un regalo, contando además con la sopresa y la suerte de poder compartir en los roles protagónicos con Jorge Perugorría. En fin, que era un sueño y así me fui a preparar las escenas entre ilusionada y anonadada. En menos de una semana ya estaba decidido que yo encarnaría a Bertha Hesse.

¿Cómo asumiste el personaje?

Cuando tomé conciencia del reto al que me enfrentaba, puse manos a la obra. Comencé a trabajar, a buscar ante mí la verdad de este personaje, a justificar cada acción, a tejer un pasado, a darle forma y memoria en mi interior. Acudí en primer lugar a la persona que me había enseñado mis primeras nociones escénicas y las únicas que poseo, Josué Martínez, director de teatro, con quien trabajé en Ars Longa y en El Gremio, y si bien no trabajamos nada del personaje, el encuentro me sirvió para refrescar conceptos y tomar algunos consejos que me fueron muy útiles en la marcha. Ya en los ensayos con la ayuda de Rigoberto, fuimos armando el personaje, y el rodaje cada día era una escuela, era un aprendizaje acelerado, iba ganando en seguridad, en complicidad con el director y los actores. Sin una buena guía nunca hubiera logrado este resultado. Por falta de conocimiento del medio, no tenía claro qué rango de expresividad debía manejar, temía una sobreactuación o que quedase desdibujado o plano. Al no ser actriz, agradecí mucho que Rigoberto me pidiera al detalle sus intenciones, así me gusta ser dirigida, creo que ambos quedamos satisfechos. Además, en mi formación como músico, hay elementos que me sirvieron para asumir este primer trabajo en el cine. Son capacidades que he desarrollado en mi carrera, como la sensibilidad, la concentración, creatividad, expresividad, aplicables al arte en general. No me sentí distanciada de la música, esto y un poco de intuición fueron mis herramientas, no hay secreto.

La filmación...

El rodaje duró meses, mayo-septiembre de 2002 en Trinidad, Tope de Collantes, La Habana, La Moka y Cienfuegos. El trabajo fue duro, agotador. La relación con los actores fue muy enriquecedora. Lía Chapman es una actriz muy trabajadora, en quien encontré una buena contrapartida a mi personaje. En el caso de Pichi, es un actor al que admiro mucho por su talento y su oficio. Me sentí muy cómoda trabajando junto a él, me ayudó en todo sentido y logramos buena química. También tengo que destacar el apoyo de todo el equipo, valoraban mi trabajo y me lo hacían saber.


Obtuviste el Premio Caricato 2003 a la mejor actriz de reparto en cine. Imagino que esto haya significado mucho para tí..., muchos actores aún no tienen ese reconocimeinto...

El Premio Caricato fue una bellísima sorpresa, no lo esperaba. Recién terminado el 25Festival del Nuevo Cine Latinoamericano no pensé que recibiría ningún reconocimiento, más que el del público y el de la crítica que ha sido halagadora, pero, estando en España recibo la tremenda alegría. Lamenté mucho no poder disfrutar del momento de la premiación: menudo regalo de Navidad.

¿Sientes que tu vida cambió con la llegada del cine?

Mira, ha sido una cosa muy linda. Antes de Roble..., por el año 1990, Silvio Rodríguez me propuso rodar un vídeo clip, que luego se convirtió en mediometraje. Una bonita historia, tejida con canciones del trovador, que narraba cómo iba en busca del Unicornio Azul que había perdido por bosques encantados y que finalmente encuentra cerca del güije. "Quiere tener riendas" se tituló, y es que Silvio al final comprende que no debe retenerlo junto a él, sino dejarlo en libertad para quien lo necesite. Mi personaje era el Unicornio, que aún siendo el protagónico carecía de textos y de complejidad interpretativa.
Fue mi primera experiencia ante una cámara, pero la película se filmó y quedó inconclusa en fase de postproducción. Ahora, después de tanto tiempo, me parece increíble regresar con Roble de Olor e indudablemente es un buen personaje el que me ha tocado. El cine fue siempre para mí...podría decirte un sueño, una luz, pero no lograría describírtelo, es algo que estaba dentro de mí, y aunque no lo buscaba, era algo latente, en espera de ser abierto, de dejar fluir.

¿Y ahora qué pasará?

Me encantaría seguir haciendo cine, poder actuar nuevamente aunque me mantengo concentrada en mi formación vocal con mi maestra María Eugenia Barrios y mi carrera como solista. Pero sin duda lo más hermoso es haber dejado ya una pequeña huella en la memoria cinematográfica de este país, es haber tenido el privilegio de poder regalar un poco de mi alma al Cine Cubano.


Roble de Olor, fue estrenada mundialmente por el ICAIC en la sala Charles Chaplin en La Habana el 20 de octubre de 2003 en saludo al día de la Cultura Cubana.