sábado, 18 de julio de 2009

RAQUEL REVUELTA

Por CARLOS BARBA

ENTREVISTA INTEGRA A RAQUEL REVUELTA PARA EL DOCUMENTAL "MEMORIAS DE LUCIA"
La Habana, diciembre de 2002.

La historia empieza porque un día Humberto me llama, me invita a almorzar y me dice que si yo aceptaría ese papel. Yo había leído el guión y me gustaba mucho, pero nunca pensé que yo lo iba a hacer. Le dije que sí, que cómo no y ahí empezó la historia. Entonces comencé a estudiar cómo sería esa mujer en esa época y me pareció que yo conocía ese personaje en mi época: una solterona, con todos los prejuicios, la timidez, todos los problemas que tenía esa mujer... A mi me fascinó el personaje, yo lo amé.

Trabajar con Humberto además fue para mi maravilloso porque nos entendimos perfectamente siempre. Y en Lucía pasaron cosas, tú me preguntabas o me decías que si yo tejía, sí, yo tejía, pero en Lucía había que tejer mucho porque fue una película bastante difícil y con mucha gente y entonces yo tengo un problema con las conversaciones antes de actuar, yo no puedo estar hablando de cualquier cosa y pensando en el personaje y trabajando, no puedo, simplemente no puedo. Entonces tejí largas telas y después desbarataba y volvía a tejer: Penélope.

La película toda fue un rodaje interesante. Te puedo decir que empezamos por la escena donde yo le pido la gardenia a mi mamá, por ahí empezó la película, el primer día de filmación, eso fue lo que filmamos. Yo tenía el antecedente de por qué ella decía eso, pero no estaba bien metida todavía en el papel y me dije: Bueno, aquí lo único que tengo que hacer es creer en lo que tengo que voy a hacer, y hacerlo sin pensar en más nada y ese bocadillo era muy difícil porque de verdad, que una mujer llorando y pidiendo una gardenia, estaba difícil.

El último día de filmación fue muy impresionante. Fue un día muy extraño, llovía, paraba de llover, las auras volaban bajo, había todo un ambiente como de muerte, era una cosa rarísima. La viejita que me dice que él está en el parque, apareció allí sentada y toda aquella procesión, era raro, era un día extraño y la verdad es que hace poco estuve en Trinidad y vi la calle por donde yo bajé a matar al soldado, y francamente, no sé cómo no me maté, porque está llena de chinas pelonas y yo que venía por ahí, nada, a matarlo, más nada.

Fue una película que me gustó mucho hacerla, nunca pensé que sería tan importante como lo fue después, tuvo el premio en el festival de Moscú y todo el mundo hablaba de Lucía. Recuerdo en ese festival en Moscú, a Saúl Yelín, que era un hombre increíble. Imagínate que la proyección de la película la pusieron para las 3 de la tarde, en medio de ese festival gigantesco. Entonces le digo a Saúl: Saúl, sin propaganda y a las 3 de la tarde, a esta película no va entrar nadie a verla. Y me responde como si nada: Tú verás, no te preocupes. Y yo me dije: Qué irá a hacer?. Por la mañana cuando me levanto, en todas las mesas del hotel, en las paredes, en el elevador había pegado un programa de Lucía, un afiche, un programa, ta, ta, ta, pegados en todas partes. Y la gente del hotel queriendo matar a Saúl, porque imagínate que eso cuesta mucho dinero y él lo pegó, se puso en combinación con la que limpiaba los pisos, con otros empleados y lo puso por todas partes. Y se llenó el teatro. Y cuando se acabó la película aquello fue tremendo, un aplauso cerrado. Yo no lo podía creer. Además era una película en blanco y negro, estaba compitiendo con películas en colores y ya vez, se llevó el gran premio del festival. Es realmente bella y además contó con un gran equipo, había mucho amor haciendo esa película en las tres partes. La gente trabajó con ganas, con deseos de hacerla.

Yo creo que si, que podemos tener otra película como Lucía en el cine cubano, por qué no?. Yo creo que en buena medida…, no he visto Miel para Oshún, quiero verla, pero en buena medida yo creo que se hacen películas tal vez menos complejas que Lucía, pero con cuidado, tendrían que escoger otra vez temas más fuertes, se hace mucha comedia. Humberto es un hombre de temas fuertes, si tú ves la cinematografía de Humberto es tremenda toda, no? Creo que yo el otro día hablando contigo te decía que yo como trabajo me gusta mucho Un hombre de éxito, sobre todo la escena final, la del cementerio, es de las pocas veces que yo me gusto, porque yo no me gusto nunca.

Una de las primeras películas que se hizo en el ICAIC y la dirigió Julio García Espinosa, que coincidió casi con el triunfo de la Revolución, se llama Cuba baila, que es una mujer que le quiere dar los 15 a la hija y hace una cantidad de sacrificios enormes, que yo creo que es muy actual, no se porqué no la ponen. Y creo que es actual porque hoy en día estoy viendo a las madres volverse locas para celebrarle los 15 a las hijas, que era lo que se criticaba en aquella película. Y en México filmé mucho, películas de Caignet. Incluso estaba yo en México en un hotel, y a las tres de la tarde ponen películas viejas, y vi a una mujer que se parecía mucho a mi, y era yo!.Tengo muchas películas filmadas en México.

El teatro es otra cosa, el teatro es donde tú te puedes dar el lujo de comprobar lo que estás haciendo con el público, tú sientes el público, eso no pasa ni en cine ni en televisión, ese es el teatro. Sabes si estás llegando o no, puedes modificar lo que estás haciendo, vives más el teatro. El teatro es como de orfebre, una cosa de piececitas armadas, el teatro es maravilloso. Muy pesado de hacer, porque repetir todos los días la misma cosa, es de locos, y para un montoncito de gentes, cuando ya los medios de difusión alcanzan toda la Isla, pero a mi me gusta, qué le voy a hacer?. Tú sientes al espectador en el teatro, tú trabajas para ese ser humano que está frente a ti, ni la televisión, ni el cine, ese es el teatro nada más.

Cuando veo Lucía me gustaría volverla a hacer, porque hay cosas que hoy yo no las haría así y sé que Humberto estaría de acuerdo. Pero me siento contenta con ella, un trabajo que quedó ahí, para siempre. Tengo un sobrino que me dice: «Tú, cuando te mueras, Lucía nada más, eso es lo que queda de ti», y yo le digo: No, también quedan alumnos, no es así tan simple.

Raquel Revuelta y Carlos Barba durante el rodaje de Memorias de Lucia