jueves, 17 de septiembre de 2009

Humberto Solás, a un año de su desaparición física

Por CARLOS BARBA
Fragmentos de una entrevista inédita a Humberto Solás, realizada en abril de 2007, en Gibara, que aparecerá íntegra en el libro "Cuaderno de entrevistas del Cine Cubano" y en el documental "Humberto", ambos en fase de preparación.

"La noche del estreno de Miel para Oshún, aquí en Gibara, que fue una noche muy contradictoria, porque yo había hecho una secuencia donde se robaban una bicicleta, y la bicicleta era robada aquí en Gibara, que es una de las ciudades con menos delincuencia en toda la Isla y nunca habían robado una bicicleta y a mi se me ocurre ubicar a Gibara como escenario de esa secuencia, que podía ser Gibara u otra población de Cuba. De todas maneras era contradictorio porque yo había seleccionado Gibara como locación para unos veinte minutos de la película y se le daba relieve a la ciudad. Pero cuando el público de Gibara vio aquella escena, al final yo sentí que la película no había funcionado entre los espectadores y me pongo a averiguar y era que estaban, con mucha razón, disgustados porque es una ciudad que es un paradigma de comportamiento civil y yo había puesto el único robo, el único acto delictivo que ocurría en la película, lo situaba aquí. Inclusive, esa noche me iban a entregar un premio, me nombraban o me daban la llave de la ciudad, me nombraban algo y lo guardaron en una gaveta. Pero mientras eso ocurría, que yo me daba cuenta que algo malo estaba pasando, ya yo durante la proyección había imaginado la idea de un festival y les lancé la idea de hacer un festival en Gibara, anual, donde se exhibieran películas de muy bajo presupuesto, donde hubiera límites para la entrada de esas películas, y desde luego que les gustó la idea, ahí comenzó toda una aventura que culmina en este primer lustro, pero donde yo, para terminar respondiendo tu pregunta, tuve quijotescamente que enfrentarme a todos los dragones, a toda la mordacidad, la sorna, la risa, el escarnio, de mucha gente que se burlaba de la idea de un festival de películas pobres, de películas hechas con muy modestos recursos (...)

No vamos a confundirnos, en el Cine Pobre no hay ortodoxia, aquí nadie está obligado a una ideología estética, ética, no, Cine Pobre es cada uno hace su cine, su estilo, su género, como quiera hacerlo, como prefiera, no es esa cosa cerrada de Dogma en los países escandinavos que te dicen que no puedes hacer ésto, no puedes hacer lo otro, ¿qué tontería es esa?, aquí cada uno hace el musical, la comedia de costumbre, la comedia mordaz, satírica, de la sociedad contemporánea o el drama social, la tragedia, lo que tú quieras hacer, el género que tú quieras, documentales…, pero la única prédica es una ética de cineasta y utilizar modestos recursos que son los únicos que tienes a tu alcance, y el no tener grandes recursos no significa que tú te detienes, o se aprovechen de ello los productores de todos lados, para que tú no hagas tu obra, porque a lo mejor tú eres considerado un individuo que haces una obra incisiva, cuestionadora, polémica y eso tú sabes…, que no hay mejor censura que la de Hollywood, y la que tienen todos los países después de Hollywood, es decir: “Este proyecto es muy costoso, señor, no tenemos ahora el dinero, vamos a ver si dentro de cinco años tenemos los recursos, y el público este tipo de proyecto no lo asimila, la gente que va al cine tiene entre 14 y 20 años”. Estos son los malabarismos que utilizan las industrias y los estados,las instituciones supuestamente “altruistas”, “filantrópicas” y de “mecenazgo cultural”, para cortarle la lengua a los autores.

(...)aquí no se predican los diplomas, aquí tienen que ser premios que signifiquen que el realizador o realizadora se van a alimentar con tranquilidad por lo menos seis meses, ellos y su familia, o van a tener un instrumental tecnológico que les va a permitir mejorar la calidad de sus trabajos y ahorrar en recursos económicos, para que no gasten dinero alquilando equipos, etc; yo no favorezco en este festival el hecho de no otorgarle nada material a los autores: ¿usted quiere dar premios?, no se aparezca con las manos vacías, de un premio en tecnología o en metálico, afortunadamente tenemos 10 premios con esa consistencia, que son los premios fundamentales, que, de arriba para abajo, comienzan con el de Swiss Effetcs, que es el premio del ampliado a 35 mm, equivalente a unos 15 000 €uros, y hay premios más pequeños de 1000 €uros, que le viene muy bien a los cineastas, o también 1000, 2000, 5000 €uros en tecnología, con 5000 €uros tú te puedes hacer de un buen equipo, una buena cámara, un buen sistema de montaje de edición o de programas de edición, en fin, eso es lo que aspira el Festival. Los pequeños eventos tenemos que hacer eso porque Cannes es el único Festival que te da trabajo, cuando tú te llevas la Palma de Oro de Cannes, puedes esperar que vengan tres productores a decirte: ¿Qué película quiere hacer ahora?, porque Cannes da dinero, el Oscar también, pero de ahí para abajo, ni Venecia, ni ningún festival te da la posibilidad de continuarte en la profesión, entonces existen muchos pequeños eventos que son para atraer turistas a la ciudad, porque las autoridades o los negocios de la ciudad van a prosperar e inventan un festival. Gibara no se hace por estos motivos, no tenemos esa estructura de pensamiento ni económica, se hace para favorecer un determinado tipo de cine alternativo, independiente, libertario, y justamente la prédica va unida a la praxis, aquí los premios deben ser todos en especies. El premio "Cesare Zavattini" que lo daba Vando Martinelli, que era un empresario solidario en este país y de su pecunio personal, porque no se iba a ninguna macro-institución de beneficencia a buscar el dinero, de sus ganancias personales, él entregaba 3000 dólares anuales, lo que nosotros le dijimos: Vando, coge un respiro, porque además sabíamos que los negocios no le iban nada bien, pero afortunadamente entraron otros a sustituirlo, otras instituciones(...)

(...)cuando yo después de ese letargo obligatorio en que me tuve que sumir a los 50 años que es la edad mejor que puede tener un director de cine, entre los 50 y los 60, estadísticamente está considerado así, cuando yo regreso al cine gracias a la revolución tecnológica, no a una revolución social, sino tecnológica, yo descubro muchas cosas que también me inspiran a hacer el festival: al no tener el coproductor que esté arriba de mi diciéndome que tengo que tener a la actriz o al actor tal, porque ni él tiene dinero para traerme a nadie ni pagar el billete de avión de ningún actor, voy adquiriendo cada vez más libertad, y cada euro o dólar que se va ahorrando, es un euro de libertad, es un dólar de libertad, entonces descubro que el Cine Pobre te da una gran libertad de autor, como artista tú eres muy libre lo que te tienes que acomodar a un presupuesto y no hacer la historia de la Revolución Francesa como yo tuve el privilegio de hacer en un momento determinado o hacer el gran clásico de la literatura cubana de siglos anteriores, como fue Cecilia, El siglo de las luces, o sea, adaptándote a tu realidad, a tu presupuesto tú tienes una libertad con la cual yo nunca gocé hasta ese momento(...)

El Festival se propone una multivalencia, ha ido como haciendo pequeños laboratorios, primero fue con la música, que todos los años vienen, por ejemplo tener a Carlos Varela, Kelvis Ochoa inaugurando el Festival todos los años, ¡Dios Mío!, un hombre como Carlos, que hace un concierto cada dos o tres años y que la gente duerme frente al teatro Carlos Marx la noche anterior o dos noches anteriores para conseguir asiento, pues aquí él viene todos los años e inaugura y como él una pléyade de artistas que no los puedo nombrar todos, porque realmente es impresionante; lo cierto es que el Festival se ha convertido en un paradigma de actividad musical de vanguardia y música popular, y para mi la vanguardia es Cándido Fabré también, aquí no hay prejuicio, es la gran música cubana que puede ser Cándido Fabré, que puede ser Kelvis Ochoa, no se extrañen que Pablito Milanés o Silvio Rodríguez vengan en próximas ediciones, Omara Portuondo estuvo ayer aquí, en este maravillo lugar que es el teatro Ordoño que nunca se acaba de reconstruir, a pesar de que todos los años me dicen que tienen el presupuesto y los materiales, no se qué pasa, habrá razones técnicas, porque los gibareños aman mucho su ciudad y su patrimonio, alguna razón hay, a mi modo de ver tiene que ser presupuestal o técnica, llevamos cinco años, el presupuesto creo que ya el año pasado estaba consolidado y realmente no se ve el avance. Pero bueno, los pintores, presididos por Alicia Leal, Bejarano, bueno, en fin, la pléyade de fabulosos pintores que vinieron este año que fueron seis e hicieron una intervención aquí en el teatro, lo adornaron, lo engalanaron, con las obras que estamos viendo por allá atrás, que ahora van a formar parte del patrimonio de la ciudad, y el Festival logra ya ir consolidando un proyecto que el año que viene ya para mi va a ser oficial: El Festival del Cine Pobre invita a manifestaciones de las artes plásticas, manifestaciones musicales, y manifestaciones de artes escénicas: ballet, danza y teatro dramático, para que el año próximo sea multidisciplinario el Festival, en tanto todos estamos conscientes de que el cine es una suma de todas estas artes, como decía Eisenstein, incluye la ópera, mira, anoche hubo teatro lírico, es decir, toda la idea Eisenstaniana de que el cine era, algo que también era obvio pero que la gente no tenía mucha conciencia en ese momento, de que era la pintura, la escultura, el movimiento, la pintura en movimiento, el teatro magnificado por el montaje, un teatro que se desplaza por diez mil localizaciones, que puede saltar de un plano al otro, de un continente al otro, y entonces lo lógico es que el Festival no sólo sea de cine sino de todas las artes que contribuyen y que a su vez, en el último siglo, el arte cinematográfico ha influenciado también a la pintura, el cine ha influenciado a la literatura, a la música, al teatro, a las artes plásticas, eso lo vemos por doquier, la interacción que hay (...) El teatro Ordoño yo espero que con esta intervención de los pintores, y cuantas haya que hacer, logremos el objetivo de que se consolide y podamos hacer aquí lo que yo sueño: durante el Festival hacer en las mañanas exhibición de documentales y quizás algún que otro largometraje, en una sala bellísima, y en las tardes y las noches hacer actividades culturales con los talentos que nos visiten y que invitemos o que vengan espontáneamente. Otra cosa importante que el Festival se planteó desde el primer año: que la ciudad de Gibara acogiera una colección de arte contemporáneo cubano que fuera solamente superada por la colección habanera del museo, yo creo que ya se logró, con estas primeras, fíjate: Nelson Domínguez hizo dos obras, Agustín Bejarano seis obras, Alicia Leal por el estilo, y todos por el estilo, William Hernández, Rafael Pérez Alonso, Aziyadé Ruiz, la esposa de Bejarano, una gran pintora también, y la muchacha Nadia, que hace el performance Maraya Shells, que es una gran pintora también, es decir, ya la mejor colección de arte contemporáneo cubano, fuera de La Habana, está en Gibara, en total son como quince obras que ya entran en la galería permanente de la ciudad de Gibara, que maravilla, pero eso no se queda ahí, porque el año que viene ellos regresan e invitan a otros seis pintores para hacer las intervenciones en la ciudad, ah, ¿creemos que la INIT ?, pues ahí nos vamos a engalanar y recordamos que hay que restaurar la INIT y esas obras el museo las va recibiendo, el local es espléndido, los salones son inmensos, los van a remodelar ahora, los van a mejorar y ahí van a estar colgadas ya las primeras obras, dentro de un mes, y realmente lo vamos a inaugurar oficialmente en la próxima edición del Festival, está en la calle Independencia, en los bajos del museo colonial. Nelson Domínguez vino de jurado este año, pero muy pícaramente le dijimos: Tú te vas a quedar atrás, todos los muchachos pintando, ¿y no nos vas a dejar dos obras en Gibara?, porque Nelson es un hombre de muchos compromisos internacionales, traerlo aquí es un éxito, que haya estado en La Habana en ese momento, que no haya tenido una exposición, de hecho le comenzamos a hacer un documental(...)

Bueno lo de mis collages..., eso es una tontería, eso es una manifestación, es como una terapia que yo hago que he tenido la desvergüenza de exponerlo ahí y yo me he divertido mucho haciéndolo porque me ha quitado… Mira, en once años sin hacer cine y haciendo unos cursitos por ahí para poder sobrevivir, pues mi hobby ha sido dibujar cosas, coger una tijera, cortarlas, pegarlas (...) para mi ha sido divertido sobre todo cuando estoy en las sesiones de seminario y miro los cuadritos, yo me acuerdo muy bien el día, más o menos, la etapa en que lo hice y me digo: Estoy vivo, puedo hablar de cine y estoy aquí haciendo una actividad social importante, que nunca es suficiente, Carlitos, te lo juro..."