miércoles, 10 de marzo de 2010

Carlos Lechuga:"Guanajay se retomará porque el guión no ha envejecido"

Entrevista a Carlos Lechuga
NADIE PUEDE NEGAR LO QUE TÚ QUIERES SER


Por: Carlos Ríos y Lourdes Stusser

Aún su nombre no aparece en las marquesinas de los grandes cines capitalinos. Sin embargo, con sólo 20 años algunos de los “dioses” del cine cubano como Humberto Solás y Juan Carlos Tabío se interesaron por una de sus historias. Inspirado por el escritor colombiano Gabriel García Márquez a imbuirse en el arte de construir relatos, el nombre de Carlos Lechuga suena en la voz de varios de los noveles directores de la cinematografía del patio, que lo vislumbran como uno de los nuevos talentos del séptimo arte nacional.
Varios retos recaen sobre esta joven promesa: plantar bandera en el cine nacional como su abuelo en el periodismo y la diplomacia, y recrear en la pantalla grande las historias que los cubanos esperamos ver.
El también miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), Carlos Lechuga, nos brinda sus consideraciones sobre el panorama audiovisual actual de la Isla.
Tu abuelo fue un conocido periodista de nuestro país –Carlos Lechuga, como tú-, y como sabes el periodista trabaja con la realidad o un fragmento de esta. ¿Con qué perspectiva la abordas como cineasta?

No te puedo hablar del cineasta como algo abstracto. En general, mi perspectiva de casi todo lo que hago y me interesa escribir o realizar, es bastante neorrealista o del cine social, y trato de acercarme desde mis propias experiencias, porque Cuba es un país complejo. No tratarlo como algo simple, por hacer una crítica, burlarme pero que sea constructivo. Tomás Gutiérrez Alea decía que él era muy revolucionario pero de todos modos hacía críticas; un acercamiento como lo podría hacer un periodista, de forma seria, con causas.

Tú pareces haber heredado la inquietud por escribir… ¿Por qué te atrae? ¿Cuál fue tu primera historia y cuándo fue?

Lo que más me interesaba era ser director de cine. Yo soy más de imagen que de escribir -por vago-, y en el preuniversitario siempre me era más fácil ver imágenes que leer. Estaba estudiando dirección y un día conversábamos con García Márquez y me dijo: “ponte a escribir”. Como yo era un niño y admiraba a García Márquez, me cambié para guión en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de Los Baños. Mi primer guión fue algo autobiográfico. Yo nunca me he dedicado a escribir literatura, empecé por guión y siempre tuve problemas porque no había estudiado antes nada de ese tema. Me demoré cinco años escribiendo y eso se llamaba Guanajay. Empecé trabajando con Juan Carlos Tabío y luego a Humberto Solás le gustó y fue el proyecto que iba a hacer de no haber muerto.

Guanajay completaría la “Trilogía del pueblo”. Humberto fallece. ¿Cómo te marcó profesionalmente ese hecho?

Es complejo porque me marcó más haberlo conocido que si la película se hubiese quedado a medias y otra gente hubiese terminado el proyecto. Porque el guión cualquiera pudiera haberlo concluido. Carlos Barba, un discípulo de Humberto, podía finalizarlo. Humberto era muy rebelde por dentro, el hacía lo que quería en el momento que quería. Le cogí afecto, lo conocí, trabajé con él, trabajamos muchas ideas.

¿Qué fue para ti que te llamara para escribir con él?

Imagínate con 20 años que te llame Humberto y te diga: “oye, en agosto estoy filmando tu película.” El ego se te pone en el techo. Fue un aprendizaje, está bueno para cuando yo tenga hijos decir: “Sí, conocí a Humberto, trabajamos mucho en su casa, trabajamos en otros proyectos, era muy especial”.

¿Crees que en algún momento se retomará o retomarás Guanajay?

Sí, se retomará porque el guión no ha envejecido, está ahí y se hará con el ICAIC o sin él. Primero fue porque no había dinero y luego porque estaba el ICAIC en otras cosas, y yo entiendo que no quiera hacer una historia que a lo mejor no venda -la trama es muy triste-. Humberto dijo que con esta institución o sin ella se filmaba tal día, llamó a la prensa internacional, y se formó un debate y entonces el ICAIC la tuvo en cuenta.

Eso es algo que pasa a menudo con nuestra industria, teniendo en cuenta que dinero no es lo que sobra. ¿Crees que por tal razón los realizadores deben buscar alternativas de producción y financiamiento fuera?

Algunos sí. Otros que tienen proyectos con el ICAIC, han viajado a América Latina para hacer documentales sobre las distintas misiones: educativas, de la salud. El ICAIC es una vía pero el que va hacer cine lo hace con él o sin él. Porque es lo que te gusta, nadie te puede negar lo que tú quieres ser.

¿Cómo ves el panorama para los “nuevos realizadores”?

Yo lo veo bastante bien. Está la 9na. Muestra y hay como 100 personas haciendo cosas, y el año pasado había otros 50 distintos, pero creo que falta profesionalizarse, que es lo que más cuenta. Porque no haces nada con tener 10 cortos filmados, tiene que haber un proceso de perfeccionamiento, para hacerte profesional, no para que lo vean tus amiguitos. La mayoría de la gente culpa el proceso, pero es un trabajo duro, y hay que tener la fuerza, no puedes esperar que te caiga del cielo.

¿Qué herramientas te ha aportado la enseñanza de cine en Cuba en tu formación como guionista?

Tenemos la Cinemateca, con cine de todas partes. Yo de niño iba a la tanda de las 5pm, a la de las 8pm. Después aprendí de historia del arte en el ISA. Yo estaba un poco cojo en temas de equipo o producción, en San Antonio aprendí mucho más. Pasé muchos talleres, algunos con Juan Madrid, con Nacho López, con Costa Gavras, y todo eso siempre ayuda mucho. Fueron 3 años de estudio.

¿Te interesaría trabajar temáticas sociales con un tono caricaturesco, o al estilo sobrio de Suite Habana?

Me encantaría el estilo sobrio de Suite Habana pero como uno es cubano, siempre te sale algo irónico o un humor de extrañamiento, que no es sólo soltar la carcajada, sino luego del chiste, pensar un poco, reflexionar.

¿Hay algún género que te llame más la atención?

Hasta hace un tiempo lo que me interesaba era hacer cine social y de compromiso político, pero por lo tanto que me gusta el cine, más allá de la situación en que vivo, me interesa hacer de todo. Todos los géneros me han gustado.

En entrevistas anteriores, jóvenes cineastas hacen referencia a que las últimas películas cubanas adolecen de un buen guión que logre enganchar al público. ¿Compartes este criterio?

Sí, estoy de acuerdo. Es que la mayoría de los que hacen cine en Cuba tiene más de 60 años y usan a sus guionistas que también están un poco mayores. Pero también adolecen las actuaciones, la puesta en escena y los recursos. Son muchas cosas que atentan.

Como guionista, ¿crees que es válido incorporar estrategias discursivas de cines como el de Hollywood que garantizan audiencia, o apostarías por la complejidad de un estilo más a lo “Nuevo Cine Latinoamericano”?

Los dos son válidos, y quisiera que hubiese de los dos a la misma vez. Hay que lograr un poco de variedad.

¿Qué le falta a las películas cubanas para lograr una mejor comunicación con su público…?

La gente va a ver las películas cubanas. Creo que le falta dinero, oficio, para que la gente pueda filmar más.

¿Consideras que la Muestra de Nuevos Realizadores es un mecanismo de cooperación para los jóvenes?

Sí, la mayoría de las personas que filman hoy lo hacen para la Muestra, y lo ponen en la Muestra, y creo que realmente cada año se superan, es más fuerte el movimiento, vienen gente de afuera, es un buen paso.

¿Crees que realmente se pueda acuñar el término de “nuevos realizadores”?

Se puede acuñar, pero hay gente que tiene 50 años y sigue siendo joven. Jóvenes realizadores hay algunos, pero la mayoría de la gente lo que ha hecho es dos o tres cortos de calidad y para hacer un largo, hay gente que tiene cincuenta y pico de años y no lo logra.

¿Deberían existir otros espacios?

Creo que hay bastantes espacios, a veces lo que no hay es mucho esfuerzo, mucho talento. Si hubiese surgido un movimiento de una nueva estética, como surgió la Nueva Ola Francesa… La culpa la tienen tanto el mecanismo estatal como los propios realizadores. Muchas veces todo es muy naïf, muy amateur, no hay un sonido decente, luces decentes, es muy complejo. Lleva estudio, lleva tiempo.

¿Crees que esta nueva generación de cineastas revolucione de algún modo el cine cubano?

Puede que en un futuro. Ahora mismo veo mucho y de lo mucho que he visto, he percibido algunos con un buen oficio, buena fotografía, buenas historias, pero ninguna estética que me guste o me llame la atención. Hay gente que está muy bien, como Brugués, Infante… Pero somos un grupo que hemos trabajado mucho, tenemos cierta edad. Alguien con 20 años por ley natural le falta mucho que aprender. Yo he aprendido mucho con ellos, soy el más joven.

¿Qué piensas de la Asociación Hermanos Saíz? ¿Hasta que punto es el apoyo a los creadores noveles?

Cuando la Muestra tenía menos peso, las personas se acercaban mucho a la AHS. Hay una beca llamada Chicuelo y es como un primer paso. Hay gente que quieren hacer y no saben cómo y a lo mejor a la beca Chicuelo se presentan tres personas, pero si hubiera mayor difusión se presentaran cinco, como pasa por ejemplo con el rap, que tiene una gran fuerza.

¿Crees válido hablar sobre la nacionalidad de un país, de Cuba por ejemplo, en el cine? ¿Por qué?

Sí, pero la mayoría de los jóvenes y la gente lo primero que quieren hacer es marcar, decir: “yo voy hablar de la nacionalidad”. Y eso es un poco pretencioso. La gente quiere hacer la película dura cubana y marcar y decir: “yo dije esto”. Creo que se deben lograr primero, cosas pequeñas, y desde ahí tocar la nacionalidad. De todas formas todos somos cubanos y no por tocar o hacerla más política vas estar hablando de la nacionalidad. No tratar de hacer la película sobre la nacionalidad, sino algo que nace como arte, que nazca como un fin. Por ejemplo, Fernando Pérez en Suite Habana habla mucho sobre la nacionalidad y el tema es la ciudad.

¿En qué trabajas ahora?

Acabo de hacer un corto con Mario Guerra, Doimeadiós y Lieter Ledesma, que se llama Los Bañistas, estará en el Festival de Cine en diciembre. Con Alejandro Brugués, Claudia Calviño e Inti Herrera tengo una película, un largo que estamos a punto de empezar. Se llama Melaza. Es una historia de amor entre un profesor y una directora de una fábrica en un pueblo rural.

En el futuro que preferirías ser, ¿director o un buen guionista al que todos los directores llamen?

Las dos cosas.

¿Qué esperas del cine cubano para el futuro?

Espero que todos los directores cubanos puedan hacer sus películas, también las que uno espera ver y no salen.

Fuente: AHS