jueves, 15 de abril de 2010

LA CAÍDA DE ÍCARO, DE RAMÓN RAMOS SALAZAR



LA CAÍDA DE ÍCARO
R.Ramos Salazar

Ícaro cayó, su caída fue brutal después de casi tocar el sol. Sin reparar en la naturaleza de su destino, se abalanzó sobre una muerte segura sin hacer nada por evitarlo, solo el más absurdo de sus impulsos lo llevó al descalabro final. Él quiso tocar el Sol deslumbrante y magnificente, no obedeció las órdenes de Dédalo su padre, no le importó lo endeble de sus alas, lo frágil que podía ser la libertad.

Su caída fue estrepitosa, hubiera conseguido librarse del laberinto si no se hubiese dejado arrastrar por el éxtasis alucinante que sus alas le brindaron. Incitado por el caos del escape, no vaciló en cambiar su propia vida por el deseo de libertad absoluta, por el intento divino de alcanzar el sol. No pudo ver el rio, ni el mar, ni las nubes, ni siquiera la gaviota que volaba a su lado, solo el azul inmenso y el sol cuya luz cegadora, encandiló sus ojos. Debió sentir un frenesí delirante en el instante en que saltó al vacio, debió asfixiarse en la euforia del más palpitante de los sobresaltos y quedar suspendido en una suerte de felicidad etérea e instantánea. No creyó que habría un fin tan mayúsculo como infinita fue su enajenación. Voló hasta donde pudo, bebió de su libertad hasta los límites posibles y finalmente cayó.

Una y otra vez, Ícaro se arroja al azul, y en su intento trata de tocar el sol. Con su caída cuestiona si habrá valido el instante soberano la existencia en una vida afásica y monótona. Una y otra vez, Ícaro se lanza al vacio y se lleva con él las respuestas a los acertijos, a él le espera el Sol, a nosotros nos queda el inmenso Azul.

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Por Janis Ametller Frómeta

La caída de Ícaro se titula la muestra fotográfica personal de Ramón Ramos Salazar, a inaugurarse este viernes 9 de abril en la Galería del Buró de Información Cultural de la EGREM y su Patio "Los Dos Abuelos". La muestra se enmarca dentro de la corriente pictorealista de la fotografía actual y recrea el salto hacia el mar que bordea el Malecón de La Habana de muchos jóvenes que como divertimento repiten una y otra vez el lanzamiento hasta el cansancio. Lo que transcurre en segundos es atrapado por el lente del artista con una poética muy personal, emparentada con la metáfora de la propia vida y de la leyenda de Ícaro.
Son instantáneas que luego de un posterior tratamiento digital su autor nos entregacon la pasión que le habita desde siempre por el género.

Sobre el autor y la presente exposición.

Ramón Ramos Salazar, Santiago de Cuba, Mayo 1969. Médico de profesión. Como Fotógrafo cuenta con varias publicaciones nacionales e internacionales, 2 muestras personales y 3 muestras colectivas. Ganador del 2do Lugar en el IX Salón Fotográfico “Imagen de la Ciudad” 2007, Primera Mención y Premio colateral del Consejo de las Artes Plásticas. Obtuvo el premio de la Comisión Arquidiocesana para la Cultura y premio SIGNIS-Cuba en el X Salón de Arte Religioso.
La Caída de Ícaro es su tercera muestra personal, que se enmarca dentro de la corriente pictorialista de la fotografía actual. Realizada a partir de instantáneas, se intentan atrapar mediante la técnica de barrido, los segundos que transcurre durante la caída de varios jóvenes que, como divertimento, se lanzan repetidas veces en el malecón de la Habana.