miércoles, 14 de julio de 2010

A QUIEN NUNCA HA ESPERADO EN VANO

Se lo haya propuesto o no, Isabel Santos ha conseguido dejar una huella importante en el cine y la televisión cubana de los últimos veinte años, porque ella entiende el oficio de actriz como alguien capaz de encontrar, en el momento preciso, la dosis justa de efusión, enardecimiento, entrega al personaje, y por esa capacidad innata que ella posee para hacerle llegar a quien la ve las tragedias cotidianas y el estupor excepcional de sus personajes. Quien escucha a Isabel hacer un cuento, verdadero o imaginario, quienes la conocen más allá de las comparecencias sociales, sabe de lo que hablo. Ella vive actuando, y actúa viviendo. Por ahí existe como una frontera que transgredió hace años, porque interpretar y existir parecen ser para ella dos actos que asume al unísono, y con un carácter que oscila entre la incandescencia y el apagamiento resignado. ¿Quién es el feliz, y perfecto, mortal a quien no se le ahogaron alguna vez las llamas del entusiasmo?

Mujer que espera, el documental de Carlos Barba, que fuera filmado en Santiago de Cuba en el mes de agosto del 2004, se consagra a develar a la Isabel Santos que piensa y repiensa sus personajes y sus más famosas películas. El documental contó con el guión y la producción del propio realizador, quien ya nos había regalado dos documentales consagrados, respectivamente, al epílogo de Miel para Oshún (Ecos de un final, 2002) y a esa suerte de emotivo making of que es Memorias de Lucía (2003). Barba ha optado por la técnica del "retrato en vivo", una serie de entrevistas, hilvanadas cronológicamente, y filmadas -en ello consiste una de las ideas más felices de la obra- en las mismas locaciones reales donde acontecían importantes escenas de Se pemuta, Lejanía, Clandestinos, Adorables mentiras, La vida es silbar, Miel para Oshún y Barrio Cuba, elegidas con toda razón como la antología mínima de buenas interpretaciones que la Santos nos ha dispensado en más de veinte años de carrera cinematográfica.

La edición de Ramón Ramos, la dirección de fotografía de Carlos Rafael Solís, y la música original de Liuba María Hevia, que interpreta el tema Ciudad Desierto, contribuyen al destaque de este documental, de una hora de duración aproximada, que pretende celebrar, como las anteriores obras de Barba, los méritos y la belleza del cine que se ha realizado en Cuba. "Yo hago documentales para la gente y lo que más me inquieta es poder lograr esa comunicación instantánea, casi mágica con el público. Con Ecos de un final estoy muy contento pues parece que lo logré. Espero que con Memorias de Lucía y Mujer que espera pase lo mismo", ha dicho el respetuoso y perceptivo realizador.

Luego de ver Mujer que espera a uno le queda la certeza de que Isabel Santos nunca ha esperado en vano. De seguro va a lograr esos abrazos que, según nos cuenta en el documental, tiene que dar alguna vez. Que cuente desde ya con el más caluroso y agradecido que le brinda su público.

Joel del Río, crítico de cine
Palabras al catálogo del 3er Festival Internacional del Cine Pobre de Gibara, Holguín, Cuba, abril de 2005