lunes, 25 de junio de 2012

REBECA CHÁVEZ SOBRE EL LIBRO “TRENES EN LA NOCHE”, de Luciano Castillo

Querido Luciano, compré boleto de ida en tu Tren…

(A propósito de la publicación de Trenes en la noche de Luciano Castillo por la Editorial Oriente)

Por Rebeca Chávez, cineasta cubana

Ignoro si Camagüey sigue siendo el eje o nudo ferroviario que durante años oí decir que era. Tal vez por esa influencia el camagüeyano que eres, Luciano, decidiste poner en marcha estos trenes nocturnos o fue quizás la coincidencia feliz de que François Truffaut dijera que «las películas son como trenes en la noche». No importa. Reservé asiento en este viaje y además del placer de viajar en el tiempo, en la memoria, en los recuerdos, me encontré con más de una sorpresa.

No es un punto de vista histórico, ni de movimientos estéticos ni aún la historia de un género. Son algunas historias de los que inventan, conciben o imaginan lo personajes y hacen que los viajeros de este tren (no importa cuándo ni por qué se han montado) vivan su propio viaje y sus propios sueños. Para mí fue el Tren que me había llevado a las salas oscuras de muchos cines, pero que ahora, a través de estas entrevistas-interrogatorios-intercambios, porque son todas esas cosas al mismo tiempo, Luciano me hace mirar a través del ojo de una cerradura y ver las costuras buenas o malas que hicieron estos creadores en sus películas. Saber un poco más de ellos, con familiaridad y cierta intimidad del trabajo de cada uno y el universo de su creación nos es revelado como «revelaciones» de lo que veremos o ya hemos visto en las películas. Se nos permite asistir al proceso de nacimiento de historias y personajes donde son (quién lo duda) también ellos mismos. Yo creo que cuando Anna Magnani grita en una secuencia antológica de Roma, città aperta dejó de ser y para siempre Anna Magnani, quien grita es el personaje creado por Rossellini. El Maciej que muere entre las sábanas batidas por el viento en el filme Cenizas y diamantes, ¿prefigura al Cybulski que muere ¡intentando tomar un tren!? Se produce una sobreimpresión en la memoria. Disolvencias encadenadas de recuerdos. De eso se trata el libro de Luciano.

Con su tenacidad, persistencia y puntualidad en su pasión por el cine, Luciano nos lleva a este viaje por paisajes vistos (y hasta más de una vez), pero lo importante es que lo que él quiere que veamos desde «su tren» es lo mejor de ese paisaje. Hacia ahí apunta la selección de filmes, directores, actores y guionistas para hacernos ver con otra mirada o de otra manera, la luz que es el cine y no el brillo momentáneo o de ocasión de los reflectores. Nos convoca a no dejarnos seducir por el marketing, la moda o los escandalitos que preceden o acompañan tal o más cual filme.

Trenes en la noche de Luciano Castillo, forma parte del buen periodismo literario además investigativo, lleno de gracia y de invitaciones: «La Habana de Buñuel», por ejemplo. Una recreación sin excesos, llena de propuestas y especulaciones de lo que habría podido ser si… solo si, Luis Buñuel hubiera podido oír al Chori, o vagar por la música y la sensualidad cubanas de los cincuenta. Cuando terminé la lectura se lo agradecí, era un auténtico cajón de sastre, lleno de géneros, telas venidas de todos lados y épocas, sin aparente hilación pero conectados, un vagón tras otro en viaje por el tiempo, me había permitido revisitar todo un pasado vivido en salas de cines algunas que ya ni existen y me emocioné (y también me decepcioné), otra forma de la emoción, en cada película revista ahora. Sin embargo, Luciano Castillo me devolvió el dulce sabor de los recuerdos y pensé en un CD «casero» que me «quemó» Marta Valdés, una selección de cómo escuchar el feeling, reeducó mi oído y me mostró el camino para disfrutar muchas canciones, a sacarles más jugo. «De cierta manera» este libro intenta un camino parecido, nos hace pasar un pequeño examen, un juego de qué sé o qué sabía mal o sencillamente no veía.

Fuente: Cine Cubano La Pupila Insomne