sábado, 21 de septiembre de 2013

Amigos y creadores del cine cubano recuerdan a Daniel Díaz Torres.


Por Mayté Madruga Hernández

Este lunes 16 de septiembre se conoció la noticia del fallecimiento del cineasta Daniel Díaz Torres

Aún compite en festivales, se menciona en los análisis de la crítica, y permanece en el gusto de los espectadores su último filme: La película de Ana (2012).

En el portal digital Progreso Semanal, el crítico y profesor cinematográfico Gustavo Arcos se refería a los inicios de este realizador: “Recuerdo a Daniel, porque junto a Enrique Colina y Fernando Pérez, fue el primer artista que me habló del cine. Eran los años 80 y ellos impartían los talleres de realización y apreciación cinematográfica a los que asistía. Ya entonces, Daniel había filmado sus primeros documentales, pero era conocido no por ellos, sino por dirigir varios Noticiero ICAIC que en esa década comenzaban a hurgar en ciertas zonas oscuras de nuestra realidad.”

Diversos han sido los medios –correos electrónicos, redes sociales o blogs– por los cuales, durante toda esta semana se han expresado actores, creadores y personalidades de cine en general, ante la obra que deja el director de emblemáticos filmes como Alicia en el pueblo de Maravillas.

El actor y director cinematográfico Jorge Molina anunció que su próximo trabajo, Borealis, estará dedicado al director de Lisanka (2009). Mientras tanto, el actor Héctor Noas recordó cómo fue trabajar bajo la dirección de Díaz Torres y elogió su obra a través de las redes sociales: “Tuve la suerte de trabajar con él en Kleines Tropicana y fue una experiencia muy agradable. Una verdadera pena justo después del éxito de su último trabajo La película de Ana”.

El joven realizador Ernesto Piña compartió en su cuenta de Facebook lo que significó para él la presencia de este creador: “Daniel, colega... la verdad es que contigo –y lo digo tuteándote porque siempre me brindaste confianza, a pesar de que por cosas de la vida no pudimos ser más amigos– tuve maravillosos encuentros y debates sobre nuestro complejo mundo del cine en Cuba. (...) El humor formó parte de nuestra relación como colegas, de nuestra labor cinematográfica, siempre recuerdo tus sólidos criterios con una sonrisa. Gracias por ayudarme a crecer, no solo como profesional, también como persona…”.

Igualmente, varios cineastas y productores latinoamericanos han hecho llegar sus opiniones. Uno de ellos, Donald Myerston, realizador y miembro de la compañía Zootropo Producciones, recordaba su encuentro con el cineasta: “En mis primeros viajes a Cuba lo primero que me dijeron los compañeros del ICAIC es que yo me parecía físicamente a Daniel Díaz Torres y con ese humor ‘jodedor’ se hacían todo tipo de bromas. Eso hizo que nos conociéramos y compartiéramos un espacio de ideas, de anécdotas, de risas y de curiosidad mutua que se reanudaba mágicamente cada vez que nos encontrábamos en cualquier parte que nos tocara”.   
   
Díaz Torres realizó su primer largometraje de ficción, titulado Jíbaro, en el año 1984. Desde ese entonces a la fecha sus películas estuvieron marcadas por la comedia, la irreverencia y la sátira como vehículos para analizar la realidad cubana.

En entrevista concedida a Cubacine, días antes de que La película de Ana se estrenara en la 34ta. edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, el realizador expresaba: “Me cuesta motivarme con tramas sólo concebibles dentro de lo patético y lo trágico, sin esa posibilidad distanciadora y que tanto hace participar la actitud inteligente y redentora del humor, que para mí es cualidad esencial de la inteligencia y que nunca identifico con la burla, el chiste fácil y la superficialidad vodevilesca o vulgaridades seudoinfantiloides”.

“Evitar todo esto en una obra que pretenda un rigor y una dimensión artística en los amplísimos márgenes del género comedia es más difícil de lo que parece. Y por eso para mí vale la pena asumir ese reto”, explicaba el realizador de populares filmes como Hacerse el sueco (2000).

Por otra parte, el realizador cubano Carlos Barba escribió en su blog: “(…) le quedaron muchos guiones, historias, como siempre pasa con artistas comprometidos como Daniel. Me quedé con las ganas de cumplir una aspiración a su lado, con su proyecto En la aurora, al cual me invitó para trabajar como asistente de dirección si se le daba. Nunca lo olvidaré, su película testamento, La película de Ana, es Cuba, pero también nos quedan sus críticas, documentales, y otras cintas de ficción como JíbaroOtra mujer, (…) y ese maravilloso mediometraje Quiéreme y verás".

Uno de los mensajes más emotivos lo publicó el director cubano Enrique (Kiki) Álvarez en su perfil de Facebook: “Murió DDT. Así firmaba sus correos, con las mismas siglas de un semanario humorístico cubano; él, que era un hombre repleto de buen humor y pasión: pasión por las películas y por la enseñanza. (…) Ahora estoy escribiendo desde su Cátedra en la EICTV, desde la computadora que usaba para ejercer la docencia y no puedo hacer otra cosa que recordarlo con una sonrisa, una sonrisa que crece mientras trato de recordar este último año en que fue mi jefe. Así yo le decía: Jefe. Es la única persona a la que he podido llamar así en mi vida de forma natural y sin guataquería. A Daniel le encantaba burlarse de los guatacones y de cuantas miserias humanas lo merecieran. Él era un grande, y así se murió, burlándose de la muerte, sin ningún gesto melodramático”.

(19 – 25 / 09 / 2013)

Fuente ICAIC

Diseño del Cartel: Pablo Monterrey