viernes, 17 de enero de 2014

Humberto Solás regresa a Gibara.

Proyección del documental Humberto (Carlos Barba, 2014) en el cine Jiba, Gibara
Por Rubén Ricardo Infante
Foto: Lázaro Wilson

HOLGUÍN.- La ciudad de Gibara, una de las que utilizó Humberto Solás como set para la grabación de los filmes Lucía (1968), y adonde regresó en el 2000 para la grabación de Miel para Oshún, volvió a recibir al director de camisas blancas que quiso convertirla en eterna ciudad para el séptimo arte con la creación del Festival Internacional del Cine Pobre.

Esta vez la presencia de Humberto se hizo sentir a través de sus amigos, algunos de ellos, los actores que protagonizaron algunas de sus películas; otros, cercanos al propio festival y también los realizadores de este largometraje, que lleva por título así: Humberto (Carlos Barba Salva, 2014).

La presentación de este material en la Villa Blanca responde a un hecho que se acerca a las puertas: la celebración de la XI edición Del Festival Internacional de Cine Pobre, que tendrá lugar en abril próximo, y donde se darán cita un importante grupo de realizadores, directores y artistas del mundo cinematográfico.  

El material tiene una gran base en la vida de Humberto, periodo en el que se grabaron la primera parte de las entrevistas; y está compuesto, además, por testimonios de amigos y actores que trabajaron junto a él.

Para Barba, director del material, fue fundamental el acopio de información, pues “para su creación nos apoyamos en imágenes y entrevistas de archivo, fieles testigos de la manera en que se realiza el cine en Cuba. Figura como un repaso de todas aquellas películas ‘solasianas’ que se hicieron con pocos recursos, pero con muy buenas intenciones”.

Proyectar este documental en Gibara también responde a un sentido afectivo, pues los habitantes de esta villa le profesan un cariño entrañable a Solás, por ello, también forman parte de este recorrido por la vida del director de otro de los clásicos de nuestra cinematografía: Cecilia (1982), adaptación a la novela de Cirilo Villaverde.

Hasta Gibara llegaron Ramón Samada, vicepresidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), junto a amigos como: Vando Martinelli, Ricardo Becerra, y los actores Daisy Granados, Adela Legrá, Renecito de la Cruz y el crítico Luciano Castillo.

En su momento, al referirse al concepto de ‘cine pobre’, Solás redactó un manifiesto que debe ser considerado punta de lanza al analizar la estética que defiende el evento: “Cine Pobre no quiere decir cine carente de ideas o de calidad artística, sino que se refiere a un cine de restringida economía que se ejecuta, tano en los países de menos desarrollo o periféricos, como en el seno de las sociedades rectoras a nivel económico-cultural, ya sea dentro de programas de producción oficiales, ya sea a través del cine independiente o alternativo”.

Desde el ICAIC y el Centro Provincial de Cine en Holguín, junto a la Dirección Provincial de Cultura se realizan acciones encaminadas a que Gibara vuelva a ser una ciudad con las puertas abiertas al cine. Desde que llegó aquí Solás, la ciudad ha perdido la calma que caracteriza a los poblados del interior del país, y se ha convertido en una pequeña villa frente al Océano Atlántico siempre de cara a las olas que traen a los visitantes, los mismos que después no quieren irse, pues la brisa corrosiva en el rostro les devuelve la fe en ellos mismos.

Fuente: Cubacine