viernes, 14 de marzo de 2014

Encuentro con dos grandes del cine cubano.

Por Ailyn Martín Pastrana

Humberto, de Carlos Barba Salva
El documental, género que goza de una gran tradición en nuestro país, tendrá en el mes de marzo una presencia destacada en la programación de salas de cine y video a propósito de celebrarse el aniversario 55 del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Además del largometraje Me dicen Cuba, de Pablo Massip, y la coproducción suizo-cubana Yo sé de un lugar, música y vida de Kelvis Ochoa, de Beat Borter, serán estrenados otros dos documentales que, coincidentemente, tratan sobre sendas figuras claves del cine cubano, condición que a ambos les fue reconocida con el otorgamiento del Premio Nacional de Cine en 2005 y 2013, respectivamente. El joven cineasta Carlos Barba Salva dedica a Humberto Solás (1941-2008) su documental Humberto, mientras que la experimentada editora —y ahora también realizadora— Gloria Argüelles (Yoyita) hace otro tanto con Manuel Pérez Paredes (1939) en Mi amigo Manolo.


Mi amigo Manolo es un homenaje a la vida y la obra del creador de El hombre de Maisinicú (1973), realizado desde la cercanía personal y artística de quien fue la editora de este y otros largometrajes de Manuel Pérez, como Río Negro (1977) y La segunda hora de Esteban Zayas (1984). Quienes han tenido el placer de conocer a Manolo personalmente, constatarán que Yoyita supo atrapar la naturalidad y la agudeza que caracterizan a quien atesora —como refleja el documental— vivencias únicas de la historia del ICAIC y del movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano.


Por su parte, Humberto constituye un reencuentro con el director de clásicos como Lucía (1968), Un hombre de éxito (1986) y El siglo de las luces (1962). La gran virtud de este largometraje es que todos los entrevistados, incluido Solás, dialogan con objetividad y lucidez sobre la obra del cineasta y las disimiles polémicas e incomprensiones en las que se vio envuelto. El documental constituye un acercamiento cabal a ese genio del arte cubano que, como todos los seres humanos, tenía luces y sombras.

Ambos materiales fueron exhibidos en el 35 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde Humberto alcanzó el Premio Vigía, otorgado por la subsede del evento en Matanzas. Igualmente, obtuvo el Premio Marcel Sisniega, en el III Festival Mundial de Cine Extremo San Sebastián de Veracruz, que tuvo lugar el pasado mes de enero en México.

Por su parte, Mi amigo Manolo fue reconocido a finales del año pasado por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica (ACPC), al ubicarlo entre los documentales nacionales más significativos elegidos por los especialistas encuestados.

(Cartelera, 13 de marzo de 2014)

Fuente: Cubacine