viernes, 21 de noviembre de 2014

PRENSA: Excelente oferta en el Festival de Cine Internacional de San Juan, 2014. Sobre "Humberto", de Carlos Barba Salva.


Por María Cristina
Publicado: lunes, 3 de noviembre de 2014
    Este año el Festival de Cine Internacional de San Juan dedicó su oferta caribeña a la República Dominicana al presentar cinco estrenos de largometrajes de ficción, uno de ellos (Quiero ser fiel de Joe Menéndez) como apertura a beneficio de la Casa Protegida Julia de Burgos. Como en años anteriores –y siguiendo la tradición del Festival de Cine SanJuan seguido del San Juan CinemaFest– se presentó la Muestra Caribeña competitiva con representación de Puerto Rico (dos largometrajes y dos documentales), República Dominicana (cinco), Cuba (documental), Colombia (largometraje), México (largometraje) y Trinidad y Tobago (documental: Forward Ever: The Killing of a Revolution de Bruce Paddington). La Muestra de Cine Internacional incluyó dos de Estados Unidos (un drama y un documental), cuatro largometrajes de América Latina (Argentina, Brasil, Chile), tres de España (uno de dibujos animados), dos de Italia y dos de Francia y uno cada uno de Japón (animación), Chad, Palestina, India, Turquía, Polonia, Suecia, Suiza, Reino Unido, Taiwán, Corea del Sur y Austria. El cartel del Festival es de la serie de Chaplin de Josean Ramos quien en estos momentos tiene una exposición en el Fuerte Conde de Mirasol en Vieques. Como me suele suceder solamente pude ver una pequeña muestra de esta oferta y, según los comentarios del público, espero que Caribbean Cinemas adquiera la exhibición de muchos de los que no pude ver y que eran recomendados por personas conocedoras del cine internacional. A continuación mis comentarios de dos de los diez filmes que pude ver y que ninguno me defraudó si no todo lo contrario: cada uno fue una experiencia única. En esta primera parte comienzo con dos documentales muy bien hechos, uno cubano y otro estadounidense.
 
Humberto
Director y guionista: Carlos Barba Salva
Conocí a Humberto Solás en 1992 con una delegación de estudiantes de Comunicaciones de la Universidad de Puerto Rico y la Universidad del Sagrado Corazón que viajamos al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana. Gracias a una compañera venezolana pudimos reunirnos con Solás donde nos deslumbró por su familiaridad al narrar cosas personales (la manera en que toda su familia, cercana y extendida, revoloteaban en su casa en La Habana sin él tener un espacio para escribir; todo esto contado con sonrisas y carcajadas) y comentar las dificultades y satisfacciones de haber filmado El Siglo de las Luces, uno de sus libros preferidos. Y es precisamente ese Humberto de mis recuerdos el que encuentro en este hermoso documental que reúne la carrera fílmica de este atrevido y barroco cineasta cubano. Por casi dos horas nos adentramos a su vida a través de entrevistas informales de Solás, las anécdotas contadas por sus actores, colaboradores y familia y la inclusión de impresionantes imágenes de casi toda su filmografía. Por la tendencia de Solás de mantener su propio repertorio y equipo técnico (en la tradición del cine europeo de autor) los entrevistados pueden contar experiencias que trascienden una única película. Eslinda Nuñez (Lucía, Cecilia, Un día de noviembre, Amada) y  Adela Legrá (Lucía, Miel para Ochún, Barrio Cuba) junto a Raquel Revuelta (Lucía, Cecilia, Un día de Noviembre, Un hombre de éxito), fallecida en 2004, son sus “mujeres”, las que Humberto transformaba con maquillaje, vestuario y personajes que ellas mismas formaban con su énfasis en la libertad de movimiento y diálogo. Tanto ellas como Daysi Granados, Isabel Santos, y muchas más nos hablan de cómo se sentían comprometidas con los proyectos cinematográficos de Humberto.
Con Nelson Rodríguez, su editor y colaborador, y el propio Solás se describe las situaciones difíciles por las que pasó este director que en un momento dado se convirtió en el blanco de ataques de los burócratas que intentaron—y lograron por cierto tiempo—administrar la ICAIC. A su lado siempre estuvo Alfredo Guevara, quien también sufrió estas agresiones en su defensa de la libertad artística de autores, realizadores y guionistas. El proyecto final de Solás que duró varios años y, en parte, quedó inconcluso pero con el andamiaje necesario para continuarlo fue Cine Pobre en el pueblo costero Gibara de la provincia de Holguín que dio paso a un cine posible por comunidades e individuos sin acceso a la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) a través de la tecnología digital. Carlos Barba llevó a cabo sus entrevistas donde en estos momentos estaban esos actores, editores, diseñadores de vestuario y camarógrafos: La Habana, México, Miami, Caracas, Santiago de Chile, París y Madrid.