viernes, 26 de mayo de 2017

Lucía que regresa. Cannes 2017

En unos meses, el cine cubano comenzará a celebrar un buen grupo de aniversarios cerrados. Entre 1967 y 1968, hace 50 años, vieron la luz en las pantallas del país y del mundo los títulos que cimentarían su prestigio internacional, los primeros reconocidos como clásicos del nuevo cine cubano. En tanto inicio de un periodo de celebraciones, este 27 de mayo el público de la Riviera francesa podrá disfrutar de la proyección del filme cubano Lucía, del director Humberto Solás. El título fue uno de los escogidos por el Festival de Cannes para formar parte de su programa Cannes Classics 2017.
Presentada por la Film Foundation, Lucía fue restaurada por la Cineteca di Bologna en el laboratorio L’Immagine Ritrovata, en colaboración con el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Su restauración fue financiada por Turner Classic Movies y The Film Foundation’s World Cinema Project.
Este año, la 70ma. edición del Festival de Cannes ha recordado, en su sección de clásicos, filmes que forman parte de la historia del célebre certamen y grandes obras de la cinematografía mundial. La sección fue creada hace 15 años y presenta películas antiguas y obras maestras de la historia del cine en copias restauradas, con el objetivo de acercar al público a “la memoria del cine”.
La actriz Eslinda Núñez, Sergio Benvenuto Solás e Iván Giroud integran la delegación cubana que asistirá al certamen, junto a especialistas de la Cineteca de Bologna y miembros del World Cinema Project, programa de restauración que lleva a cabo The Film Foundation.
Lucía en la Historia
El rodaje de Lucía comenzó el 20 de febrero de 1967 y duró hasta el 20 de septiembre de 1968. EL filme fue estrenado en varias de las principales salas de cine de la Habana poco después, el 5 de octubre de 1968.
Su sinopsis reza: “Lucía es un filme dividido en tres partes: 1895, 1932 y 196… Cada parte o cuento gira alrededor de una determinada mujer en el marco de cada época. El primer cuento (1895) narra la historia de una mujer de la burguesía de la colonia; el segundo (1932) se ocupa de una joven de la pequeña burguesía republicana y en el último (196…) seguimos a una campesina en los años de la Revolución. En el filme hay un intento de mostrar la evolución de la mujer cubana desde la colonia hasta nuestros días. Paralelo a este propósito, se ha querido testimoniar sobre la trayectoria de toda una sociedad; el largo camino hacia su genuina realización, y por tanto, el drama de su descolonización”.
Con Lucía, Solás probó que existía otra forma de contar la Historia de Cuba, con la mujer como ente fundamental en el cambio de la sociedad cubana desde el siglo XVIII hasta la actualidad; su papel como sujeto decisivo en las transformaciones transcendentales de cada época. No aborda a la figura femenina como sujeto frágil, ni solo para referir una historia de amor. La película es una obra única, debido al tratamiento de cuestiones imprescindibles en la gestión de una cinematografía con atributos de nacionalidad.
La película ha sido considerada como una de las más importantes de la historia del cine cubano y latinoamericano. En el documental Memorias de Lucía (2003), del realizador Carlos Barba Salva, Humberto cuenta cómo nace la idea de realizar esta película:
“Yo venía caminando del Parque Central a mi casa (…), y en el camino (…), sobrevino a mi mente esta película de tres cuentos, con tres personajes femeninos, de manera muy borrosa. Sabía que el primer cuento iba a ser al final o al inicio de la última guerra independentista, que después iba a ser un cuento en la época de Machado y otro cuento contemporáneo. (…) Era a la caída de la tarde, no había nadie en casa y en el sillón se me fue esbozando con más claridad la película, tal como un milagro, una revelación. Yo sí tenía el casting en la mente. Sabía que Raquel Revuelta iba a ser la protagonista del primer cuento, Eslinda Núñez la del segundo y Adela Legrá la del tercero. Si es cierto que existe el destino y podemos desarrollar una voluntad determinista, creo que tanto ellas como yo nacimos para hacer esa película, porque las actrices y el director, todos, estábamos en edad exacta para los cuatro roles que teníamos que desempeñar.”
Refiriendo los retos de producción que supuso, Solás declaraba al periódico Vanguardia: “Lucía es una película muy difícil dada las diferentes etapas en que se sitúa cada cuento, por cuanto es una lucha por la calidad, como línea del ICAIC. Se han tomado en cuenta, cuidadosamente, los hechos, vestuario, personajes, sin que la película pretenda ser un documento histórico.”
Lo cierto es que, sobre todo en el primer episodio, inspirado en el argumento de Senso (1954), Solás rinde homenaje a Luchino Visconti, el director italiano al que tanto admirara. Además, sintetiza y depura su estilo haciendo una película donde conviven el clasicismo cinematográfico más ortodoxo, la modernidad y el cine de arte europeo, el norrealismo y la búsqueda de una manera de expresar lo cubano a través del melodrama. Esto, utilizando un tono operático y una vocación sensible que su cine jamás abandonaría.
Lucía obtuvo varios premios y reconocimientos, entre estos el Primer Premio, Medalla de Oro, y Premio “FIPRESCI” (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica) en el VI Festival Internacional de Moscú (URSS), en 1969; “Mención de Honor” del III Encuentro de Cine Iberoamericano, en Barcelona, España, en 1969; fue seleccionada entre las 20 Mejores Películas del Año en el I  Festival Internacional de Cine, en Tokío, Japón, en 1970; y Primer Premio “Globo de Oro” del Festival de Cine de la Cineteca Italiana, en Milán, Italia, en 1970; entre otros.
Al finalizar 1968, Lucía clasificaba entre los filmes más significativos de ese año en la selección que realizaran los críticos cubanos. Títulos muy significativos como Tierra en trance, de Glauber Rocha; Los puños en el bolsillo, de Marco Bellocchio; Trenes rigurosamente vigilados, de Jiri Menzel; y El fascismo corriente, de Mijail Romm, fueron algunos de sus acompañantes en esa lista.
En 2008, a 40 años de su estreno, la encuesta organizada por el servicio noticioso de NOTICINE.COM entre unos 500 conocedores del cine, para seleccionar las cien mejores películas iberoamericanas, colocó a Lucía en el puesto 12.
A propósito de su participación y de los premios obtenidos en el Festival de Moscú, el crítico francés Michel Ciment escribió para la revista Positif:
“El único verdadero descubrimiento del festival de Moscú fue Lucía, que compartió el gran premio (…) Ya habíamos hablado de su autor, Humberto Solás (…). Lucía es su primer largometraje, un filme apasionante que lo coloca a los veintiséis años de edad al lado de Gutierrez Alea como uno de los valores seguros del joven cine cubano. (…) Lucíabrinda una muestra de su talento múltiple y de su inteligencia, que le permiten cambiar de registro dentro de una progresión estética notable. La obra, no obstante, se resiente por las ideas preconcebidas del comienzo, aunque sea original y brillante…”
En una entrevista concedida al diario Granma, Humberto Solás definiría a la película: “Esta cinta (Lucía) sería un resumen de mis filmes anteriores. Cada secuencia me recuerda algo que he filmado antes; y esto de manera espontánea. Por eso pienso que con esta cinta inicio una etapa más personal; inicio un estilo, mi estilo, digamos.”
Cuando en 2018 se celebre en Cuba el medio siglo de Lucía, el público nacional podrá apreciar hasta qué punto esta película sigue siendo un clásico, sigue hablándole al presente y encarna un referente obligatorio de estudio para nuestro cine. Ojalá podramos disfrutar muy pronto de esta versión renovada de la mayor obra de Solás, quien para entonces también estará cumpliendo una década de fallecido.
Fuente: AlterCine IPS
Más información en la página oficial del Festival de Cannes